sábado, 29 de agosto de 2015
Coso 113: Cenicero de Playa en Forma de Cono
Sólo la esclavitud a la que los somete su repugnante vicio puede distraer a los fumadores del inquietante parecido que tiene este objeto con la pera de goma indispensable para la realización de un enema. No terminan allí los parecidos: Uno contribuye a la higiene ecológica, el otro a la higiene interior. Ambos tienen una vaga connotación sexual (o no tan vaga para los más desprejuiciados), sólo que mientras el uno es insertado sin más en la zona a estimular, el otro implica una violación simbólica, la del pionero que clava su bandera en la tierra virgen apropiándose de ella, en este caso diciendo “¡Me cago en su vida sana y su aire puro, bronceados e insulsos bañistas! ¡Mi receptáculo de humo y adicción servirá de marca territorial de mi enfermiza presencia!”, al tiempo que inserta fálicamente el dispositivo en la arena.
Coso 112: El “Cambiacanales Stick”
Hay “cosos” que resignifican por completo los cosos del pasado. Con la aparición del “Selfie Stick” (o “palo de la autofotis”), que logra el milagro de upgradear los más sofisticados dispositivos digitales con la ayuda de ni más ni menos que un palo, valoramos ahora en su justa medida a este elemento que nos acompañó en otras épocas. Cuando los controles remoto eran sólo un sueño y los viejos aparatos de TV contaban con un teclado en su parte frontal, no era desusado intentar un primitivo “zapping” sin moverse del sillón, presionando los botones mediante algún elemento oblongo, probablemente de madera, quizás parte integral de algún elemento para la limpieza, o sea un palo. La popularización del control remoto acabó con este elemento, tal como los teléfonos con campo antigravitatorio acabarán con el “Selfie Stick”.
martes, 28 de julio de 2015
“LA DISCONTINUADA”. Se trata de una calle que agarra y, como todas las calles, va atravesando, como rompiendo, como penetrando, desvirgando por decirlo de una manera suave, las calles que la perpendicularizan, así, derechito, para adelante como Dios manda, hasta que en un momento se termina. Pum. Pero no que se termina de terminarse y ya está. Esta calle como que se choca contra otra calle que la corta, ¡y sigue, pero del otro lado de la manzana la muy hija de puta! A veces hasta medio corridita para el costado, como si en realidad no fuera la misma calle (para mí no lo es; si te cortás, perdiste alpiste, ¡te terminaste, calle!). A veces retoma, pero luego de varias cuadras o manzanas de distancia, como si se hubiera olvidado de que existía, y dijera “ahhh, pará, cierto que yo era una calle!”.
Los inconvenientes: Como una madre psicópata que juega a soltar la mano de su niño (para sembrar en su alma el terror al abandono), esta malvada calle nos obliga a dar una voltereta infernal para volver a encontrarla, sin tener muy claro dónde estará, sin darnos señal alguna de que ella realmente estará allí, sumiéndonos en el tenebroso abujero de la incertidumbre por minutos u horas.
La solución propuesta por el Comité Urbanístico Arquitectural de Exterminio de Calles Malvadas: Un cable o cordel rojo que una las dos partes de calle discontinuada, o un túnel excavado en el ladrillo de las manzanas y hogares que la interrumpe, realizado en horario nocturno (y por sorpresa) mediante Bulldozer o rayo láser. Para que paguen por el quilombo que armaron.
“LA PARALELA ENGAÑOSA”. Se trata de una calle cuya numeración no se corresponde con el de su calle paralela, siendo esta más alta o más baja, a veces con diferencias de varias cuadras.
“LA PARALELA ENGAÑOSA”. Se trata de una calle cuya numeración no se corresponde con el de su calle paralela, siendo esta más alta o más baja, a veces con diferencias de varias cuadras.
lunes, 29 de junio de 2015
viernes, 26 de junio de 2015
Coso 111: Paraguas Exhibidor de Baratijas Callejeras
El inventor del paraguas, combatiente del clima, defensor de la sequedad corporal, azote de los fenómenos meteorológicos, en suma, un megalómano de cuidado que se atrevió a desafiar nada menos que el poder destructor de la lluvia se sentiría cuando menos perplejo al ver que su portentoso invento sería reconfigurado y adaptado a una especie de pie de micrófono para servir de exhibidor de bisutería, baratijas y relojes de piratería. Luego se sentiría algo mancillado, rebajado y, finalmente, gritaría “¡Heresiarcas! ¡Mi creación estaba destinada a defender al hombre de la destructividad de la naturaleza, no al comercio de accesorios berretas! ¡Por tanto, niego progenitura alguna sobre este degenerado artefacto al servicio de tenderos y filisteos!” Negado por su padre natural, este ingenioso artículo hace así sus merecimientos para graduarse de “Coso”.
Coso 110: El “Atrapasueños”
¿Cómo los atrapa, para qué lo hace y qué hace luego con ellos? Son algunas de las preguntas que nos formulamos la primera vez que escuchamos el nombre “Atrapasueños”. Al verlo, todos estos interrogantes se desintegran bajo el insoportable peso de la decepción. Al parecer, Flordelis Arcoiris Unicorniolibre, hijo único de una pareja de artesanos hippies y continuador de su estirpe, se encontraba un día con flojo de materia prima para fabricar sus chafalonerías (intercambiadas a un competidor inescrupuloso por 200 gramos de peyote que luego de un examen atento resultaron ser una bandejita de vulgares champiñones adquirida en el chino de la vuelta), y revisando los despojos que le quedaban en su desván encontró: El aro de una silla de mimbre, metros y metros de cordel deshilachado y las plumas teñidas de un viejo disfraz de carnaval. Las hábiles manos del artesano y algo de talento para la colocación de nombres y, ¡presto! Ha nacido una nueva especie destinada a ornar o bien los monoambientes en Villa Crespo de las divorciadas que apoyan microemprendimientos o bien los deptos en torres de Belgrano de señoras grandes que hacen yoga.
jueves, 25 de junio de 2015
DER KLEINE ÜBERVIVIENT: COPTO 1
Uns cheffen keikke derras olf ölf OLFFFF mikku sogka.
Nof ahkh mu uttkeip gokka al shubrestzia der Kleine Übervivient: Laspa die rostfi, unsch aghe fomas präteire logdy*kchnes, bomben itta offa lanschippe fasa forrison dolgha, dolgha. Nippu ata cei, nippu ata cai. Nippu ïnse morschietto claszo. ¡Nippu! Clos, hkka äkkie postiupa gokka, puy sorppso Kleine Übervivient saiu dsh sheltokker iron pasca utt hungre sinza lüsto dinnersza, fies anna kika ukko fanhta logdy*kchnes ago. Pus, kaikka tokkse duppe fischerron lat.
Noppo shst puppa chie fischerron lat putrrokk hassa kekke unmma Kleine Übervivient. Sashatu stomaschenk ironfos, kakka utte diso nippu porr kkokko atu. Ïlles pottk nippu übervvinsche atta lotta poisonnanneta radyaktische, menso ak ischerron lat putrrokk. Paryuus, humnasche ein ende, die prefrriwoudl alter smascha fodo Ïslascha, samsa carrnotke, samsa guisyntshce. Samsa diffryentso kukko ikka skägurra saiu mosso dë hungre. Scheimse skky grrrso, nopu day söppa kikko kierkke ukka ekke. "Ekke surisa", toki der Kleine Übervivient (sie articulshe erra adjtsiche grrämatikka lacko, musch die alono fesse modnäsa, popu, ¿kikke llamarishce die?), sofu ärräfash iekke ukka.
Pas pas pasa walkiesch, upo kakkla sasha attekkisnosh: ¿Sushe kkolorsiche eskarlatt erre sUofi erre delicadishce kokko akkïkke an logdy*kchnes? Der Kleine Úbervivient fassta pas pas pas untto objekkasch, agasch rassa floöruschi er pupi. Essa lauch. essa trykko olfschikkke.
Bleusfa eit.
Umme furrascha rraär growta eno ïnterschira die Kleine Übervivient, umme rrär unbeksnowkken escha skarlatten furre, inbelibsche calda asa gelttaka sama tottomoschie. Umme rrär kkki ekokkie ukka ekke schörshi maybsko produkka schie laska nippo feilschkemenkk, feilschkemenkkschie nippu culsctviok. Der rrär prrodukka die inmense malsakkia skkesh felle lasto erre onlische humnikee nasla puppe worlische.
Fëtt. Eppu ascho fëtt. Eppu ascho, eppu ascho, eppu ascho. Destrüschitlsle totischelle der bleusfa kokka, destrüschitlsle hommukk überischekossa tennle competischitens elles kikki condiskkki kokku ikke akkesëkk. Pupe der Kleine übervivient serremal, malische akkumo der smmo malsichishceischekke akkiek ärräfash logdy*kchnes destrüschitlsle vivient akalla worlishce.
(Tallaske kokkontiua)
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(Tallaske kokkontiua)
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