sábado, 23 de abril de 2011

¡CONVENZA A ESTE REACCIONARIO DE HACERSE UN “PIERCING” (DÍA DOS)!

Gran repercusión a tenido esta convocatoria para convencer al REACCIONARIO de introducirse al mundo de las perforaciones y la auto-mortificación física. Vamos de a poco, para evitarle una súbita baja de presión:

Piercing 4: "A todos los que pasen por la puerta de Radio 10 les estan colocando estos piercing con el logo de la emisora" (Daniel Roggiano)

Piercing 5: "Esto no es ningún arito, ¡es el seguro de una granada con la que maté a 10 ingleses en malvinas, viva la patria!!!" (Eduardo Moguilevsky)

Piercing 6: "Me puse un “pircin” en el labio inferior para que la gente vea que no uso barba como esos roñas bolche-hippies de pantalon caki" (Pablo Cordo)

Piercing 7: "Un piercing en la frente marca hasta donde nos tienen los jipis y los piqueteros" (Ariel B.)

Piercing 8: "¿Sabés cuales fueron las últimas palabras de Charles Bronson en “El Vengador XIV” cuando muere? “Una vida entera vengándome, cuando en realidad, lo que más me hubiese gustado en el mundo es ponerme un arito en el ombligo”. (Santiago Gheragty)

¡Sigan participando!

¡ME DOY CUENTA DE QUE ESE TIPO NO ES PERÓN CON UNA MANO ATADA A LA ESPALDA!

Hace unos días tuve la ocurrencia de ir a ver la película "Ay, Juancito!". Les ahorraré mi evaluación sobre la película ya que lo último que necesita este planeta es otro autoproclamado crítico cinematográfico.

En cambio, considero necesario reflexionar sobre la elección de Jorge Marrale en el rol de Juan Domingo Perón.

Independientemente de que sea un buen actor y un excelente ser humano lo primero que se dispara es el escaso parecido físico entre él y el Primer Ttabajador. Pero esta parece ser una constante entre los castings confeccionados para interpretar al general. Hagamos un rápido repaso: Johnatan Pryce (en "Evita", en la foto), Víctor Laplace (en "Eva Perón") y James Farentino (en una película muy ridícula con Faye Dunaway). Pareciera que el método para elegir a estos intérpretes fuera hacer una lista de las personas menos parecidas a Perón del mundo y, entre ellas, elegir a quienes están al final de la lista (ordenándolos en orden descendente en cuanto a similitud). ¿Por qué no a Diego Capusotto, a Tomás Fonzi o Danny de Vito? Los resultados no serían menos desconcertantes.

Pareciera que los directores de cine quisieran jugar a ser Dios: “¡Miren! ¡Soy un narrador tan subyugante que no importa que los personajes no tengan el menor physique du rol! ¡Vean cómo manipulo las conciencias de los espectadores hasta convencerlos de que este italiano rubio con voz de psicoanalista es un curtido líder político de los años cincuenta!” Podemos escuchar otras fanfarronerías por el estilo: “¡Miren, voy a hacerles creer que este alfeñique sin mentón es un aterrador super héroe gótico!” (Tim Burton en “Batman”) O bien “¡Miren cómo logro convertir a este pomposo sir inglés con cara de bebé adulto en un libidinoso, narigón y calvo pintor español (quien sea que haya dirigido “Sobreviviendo a Picasso”)!” Podemos coronar esta triste copa Melba con la inconcebible Betty obesa de “Los Picapiedras”.

Estos autores parecieran creer que la famosa “suspensión de la incredulidad” necesaria para disfrutar de una ficción es un trabajo que debe realizar el espectador, obligándolo a esfuerzos titánicos para adaptar la cara de ese personaje histórico a la de un actor que ya hemos visto docenas de veces haciendo de estafador o padre de familia. ¡Una portentosa labor de imaginación que el cinéfilo medio podría utilizar para escribir -como mínimo- doce o quince novelas de fantasía heroica con unicornios que hablan y hechiceras de siete cabezas!

¡Es obvio que el camino debería ser inverso! ¡Primero hay que encontrar al actor parecido a determinado personaje y DESPUéS construir el proyecto a su alrededor! Por ejemplo: Yo tengo un compañero de trabajo muy parecido a Miguel del Sel (aunque luego de las primeras treinta o cuarenta veces que se lo he señalado ya no le causa mucha gracia y hasta se ha mostrado algo violento). Así que ya sé que el “docudrama” contando la vida de este comediante es perfectamente viable: Sus comienzos en Santa Fe (ciudad que habría que reconstruir en estudio, para no tener que ir hasta allá); sus éxitos; su separación de los Midachi; su reunión con los Midachi; su separación de los Midachi; su reunión con los Midachi; repetir esto las veces que sea necesario. ¡Basta de castings estrafalarios! ¡Exijamos actores parecidos a los personajes que interpretan, o por lo menos la incorporación digital de un CARTELITO que lo siga durante toda la película y que aclare “este es Perón”, para no tener que estar acordándose a cada rato! ¡Y sobre todo recordémosle a los realizadores cinematográficos que además de ser el séptimo arte, algo más grande que la vida misma, tralalá, tralalá, y todas esas cosas que les gusta pensar de su labor, el cine es algo que ha sido pensado para gente que TIENE OJOS!

(29 de junio de 2004)

Yo contra la Música!

¡SENSACIONAL CONCURSO: CONVENZA A ESTE REACCIONARIO DE HACERSE UN “PIERCING”!

Conociendo la vocación polemista de los lectores de este weblog, he decidido lanzar un concurso que hará las delicias de todos aquellos a quienes les gusta forzar a su prójimo a hacer algo que no desea hacer.

La idea es convencer a este REACCIONARIO ubicado aquí a la izquierda de hacerse la mayor cantidad de "piercings" posibles, utilizando argumentos que le resulten atractivos. Como ejemplo, he decidido comenzar lanzando las tres primeras piedras:

Piercing 1: "Hay que ser BIEN MACHO y CRIOLLO para atravesarse la piel con un trozo de metal".

Piercing 2: "Esto no es un piercing, es un exoesqueleto de púas de acero quirúrgico para protegerme de la delincuencia callejera".

Piercing 3: "Si Chiche Gelblum se hizo un tatuaje, no veo por qué yo no me puedo poner un arito en la oreja".

¡Envíen sus propuestas para seguir decorando a nuestro amigo hasta que pueda dar una vuelta entre los modernos deambulantes de la Galería Bond Street sin ser detectado! ¡Hay tiempo hasta el viernes para ir contemplando su evolución a esta nueva especie!

Coso 33: Monstruo de Pecera

El Sr. Fernando Rodríguez se queja con toda razón de los accesorios y escenas que se utilizan para decorar las peceras. Pintorescos al principio, pronto se convierten sólo en “aparatos inútiles que para lo único que sirven es para tener que lavarlos cada tanto, cuando se limpia la pecera.” Con el tiempo superan su rol de mundano fastidio para pasar a ser personajes antipáticos e implacables que indefectiblemente van sobreviviendo a las sucesivas generaciones de nuestros peces. Hasta el abnegado pez limpiafondos debe abandonar algún día Este Mundo, mientras el monstruo sigue allí plantado, observándonos con una expresión que podríamos calificar de cínica. Pronto lo identificamos con el aliento omnipresente de la Parca, y nos sacude un escalofrío al pensar que nosotros moriremos pero la criatura acuática seguirá allí, por los siglos de los siglos, eterna y sin sentimientos. Entonces es cuando la arrojamos con furia por la ventana.

viernes, 22 de abril de 2011

¡TOP RANKING DE ARGUMENTOS PARA GANAR UNA DISCUSIÓN!

-“Está científicamente comprobado”
-“Esto lo sabe cualquiera”
-“Esto es conocimiento básico de escuela primaria”
-“No puedo creer que te cueste aceptar algo tan obvio”
-“Esto yo no lo inventé, lo leí en algún lado”
-“Salió en todos los diarios”
-“Mirá, si salió en el diario debe ser mentira”
-“Es un dato de la realidad”
-“Esto es así, está en la Constitución”
-“Primero leé el Código Penal y después hablamos”
-“Primero leé la Biblia y después hablamos”
-“Primero leé la Enciclopedia Británica y después hablamos”
-“Vos no podés hablar porque lo votaste”
-“Vos no podés hablar porque no votaste”
-“Vos no podés hablar porque tiraste el voto votando a ese partiducho”
-“Vos no podés hablar porque votaste por descarte”
-“Escuchame, ¿acaso vos no comés carne? (según la audacia del usuario, con este argumento se puede justificar desde las riñas de gallos al homicidio)”
-“Escuchame, ¿acaso las plantas no son seres vivientes? (Ídem anterior, para ser usado contra un vegetariano)”
-“Esto lo dice un tipo que no me acuerdo cómo se llama pero es la MÁXIMA AUTORIDAD en este tema”
-“Yo de esto puedo hablar porque a mí este tema siempre me interesó muchísimo y leí un montón”
-“Es así como yo te digo”
-“No es tan así”
-“Yo no sé si es así como vos decís”
-“Sí, yo antes también pensaba como vos”
-“Es ridículo que estemos discutiendo esto, es como discutir que esta pared es blanca (Señalar una pared blanca)”
-“Yo nunca dije eso”
-“Estás tergiversando mis palabras”
-“No entiendo por qué te lo tomás tan personalmente”
-“Esto es cierto, a un amigo mío le pasó”
-“Si todo el mundo pensara como vos esto sería la ley de la selva”
-“Si yo pensara como vos me pegaría un tiro (O la variante menos sutil “¿Por qué no te pegás un tiro?”)”
-“¿Qué querés decir, que estoy inventando esto nada más que para ganar la discusión?
¡Por favor!”
-“Sí, claro, y Holanda llegó a la final del Mundial de 1982 (recordando una discusión pasada que el interlocutor perdió, lo que le quita autoridad por completo)”
-“Vos no entendés nada”
-“Eso es mentira”
-“¡Estás… Estás totalmente loco!!! (Abriendo muy grande los ojos y recorriendo la cara del resto de los presentes con expresión de incredulidad)”
-“Sos un pelotudo”
-“Devolveme la plata que te presté”
-“Ña, ña, ña, ña, ña,ña, ña (Imitando la entonación de lo que acaba de decir el interlocutor)”
-“Está bien, está bien, tenés razón. No, tenés razón, siempre tenés razón (Sarcásticamente, seguido de un suspiro de fastidio. Ideal para cuando estamos contra las cuerdas. Repetir “tenés razón” burlonamente a cada intento del interlocutor de terminar de aclarar su punto, hasta que se enfurezca y se vaya, perdiendo por afano)

Aclaraciones finales:

1) Algunos de estos argumentos no son exactamente "argumentos", pero todo lo que sirva para confundir o enojar al contrincante es útil y aumenta nuestra puntuación.
2) Es válido poner cara de aburrimiento, revolear los ojos, formar la expresión conocida como "qué hambre" o negar con la cabeza o el dedo mientras el otro está hablando, para hacerle perder concentración.
3) El volumen de voz sirve como un argumento más.
4) Por último, los datos inventados deben ser sostenidos con total convicción para ser efectivos. Los actores conocen bien esta técnica, donde la realidad se suspende mientras dura la actuación. O, como dice un personaje de la serie "Seinfeld": "No es mentira si vos lo creés".

Ahora sí, están listos para defender sus endebles posiciones políticas, justificar sus compromisos incumplidos o intervenir en la polémica que sea aunque hayan entrado tarde y no tengan idea de qué se está hablando. ¡Suerte y duro con ellos, que se merecen todo lo que les pase!

(27 de junio de 2004)

viernes, 15 de abril de 2011

Lora Casquivana

¡NO PUEDO EVITAR QUE VENGAN HACIA MÍ LOS SANDWICHES DE MIGA!

El lector Enzo Marchetti me carga con la siguiente tarea:

"Necesito tu opinión acerca de la mala idea de llamar a los sandwiches de miga de 2 panes .simples. y los de 3 .triples., ya que no resiste ni el más mínimo análisis matemático"

POSIBILIDAD 1: Tomando como base el relleno, y aceptando que la denominación .simple. fuera correcta, el actual “triple”, de dos rellenos, pasaría a llamarse "doble".

POSIBILIDAD 2: Tomando como base la cantidad de capas de pan, y aceptando la premisa de que el "simple" está correctamente nombrado, el actual "triple" debería llamarse "simple y medio" (Es decir, la unidad conformada por dos panes más media unidad, es decir un pan más)

POSIBILIDAD 3: Tomando como base el relleno, pero considerando que el .triple. está bien bautizado, el actual "simple" debería llamarse "simple y medio" o "medio triple" (es decir, la mitad de relleno respecto del relleno del “triple”).

POSIBILIDAD 4: Tomando como base la cantidad de panes, y aceptando la premisa de que el "triple" está correctamente nombrado, el actual "simple" debería llamarse “dos tercios de triple”, o bien "doble" pero instaurando la categoría "simple", consistente en un CANAPé de miga.

POSIBILIDAD 5: Adjudicar a los sandwiches nombres de fantasía, como en la hermana república de Chile, donde el sándwich caliente de jamón y queso se llama "Barros Jarpa" y el lomito se llama "Barros Luco".

POSIBILIDAD 6: Mantener el actual status quo, con la consiguiente caída de todo nuestro sistema de pensamiento lógico-matemático y admitir que vivimos en un universo caótico sin inteligencia ni sentido y que estamos parados como una banda de PAPANATAS sobre una pelota de barro que gira locamente en el espacio hacia una inevitable destrucción y por lo tanto no tiene mucho sentido, por ejemplo, hacer dieta y sí, qué se yo, viene el fin de semana, voy a pedirme una napolitana con fritas.

Coso 32: Falsa Pata de Jamón Crudo



Coso infaltable en fondas y bares de barrio, consiste en una bolsa de pata de jamón crudo que en lugar de contener, como sería esperable, una pata de jamón crudo, está rellena con otros elementos que intentan generar la ilusión: cajas de cartón, trozos de telgopor, arena. En muchos casos el efecto está efectuado con tanta torpeza que los elementos angulosos que rellenan la bolsa se perciben sobresaliendo por un costado. Podemos decir que cuanto más parecida es la pata de jamón crudo a su modelo real, de myor categoría social (no necesariamente gastronómica; basta con observar las toscas falsas patas de jamón de “El Preferido de Palermo”, extraordinario bar-almacén ubicado en Borges y Guatemala) es el restaurante, hasta llegar al Paraíso, Valhalla o Nirvana de los que decoran su ambiente con patas verdaderas. O eso logran hacernos creer.

¡ME SACÁS TODO EL CAMBIO Y DESPUÉS NO SE LO PUEDO DAR A OTRO QUE LO NECESITE!

Inés es una de las tantas mujeres luchadoras de la Argentina a quienes el corralito y la devaluación les robó sus últimos sueños: en este caso, el departamento para su hija menor, la quintita en Moreno y la esperanza de disfrutar de un merecido descanso en los últimos años de su vida. Sin embargo, el buen tino de Tomás (su esposo fallecido hace un año y medio), que guardó la indemnización del taller donde trabajó durante treinta años en "el huequito", una anormalidad arquitectónica en el cielorraso del antebaño, le permitió conseguir el medio de sostenerse con algo de tranquilidad: el maxikiosco sobre la avenida Alberdi donde Inés nos convida con mate y un par de biznikkes.

Pero Inés carga a sus espaldas una aberración que la diferencia de otras mujeres de su generación, aunque la emparenta con muchos colegas: Inés se niega a entregar su cambio.

Inés no puede decir exactamente cómo se inició su mal. Es, por supuesto, inútil intentar explicarle lo ilógico de su actitud; por más que se le explique que el cambio está, precisamente para entregárselo a los clientes que no lo poseen pero que desean adquirir un producto, con el consiguiente beneficio para ella misma, a Inés hay algo turbio en el razonamiento que no le cierra; no sabe explicarlo, pero se siente perjudicada, y bajando los ojos, confiesa que cuando el cambio exigido supera los seis pesos, se siente "abusada en su honestidad".

Y cuando el cronista le remarca e insiste que guardar el cambio para clientes futuros es hasta discriminatorio, Inés se pone algo hostil e irracional y empieza a tararear, con voz monocorde, una melodía para sí (el cronista cree reconocer la de "Los siete magníficos"), por lo que es preferible intentar otro tipo de acercamiento.

El caso es que para Inés la frase "me sacás todo el cambio" se ha convertido en una especie de mantra, y un odio sordo pero constante la posee desde que el primer cliente de la mañana se acerca con un billete de cincuenta pesos y pide un alfajor. Inés odia especialmente a los "pasajeritos", como ella los llama, los que compran un producto con el único objetivo de conseguir cambio para el colectivo, y el cronista puede leer en el mal disimulado movimiento de sus labios las palabrotas, deseos de venganza y descripción de torturas físicas más virulentas que ha percibido en su vida, y por un momento le baja la presión.

Inés no se explaya demasiado en una explicación en voz alta de su odio (aunque su maldición en voz baja ha superado largamente los siete minutos), pero se deja traslucir el sentimiento indignado de quien es víctima de un descarado intento de estafa. Para estos buscadores de monedas, Inés reserva su tono de voz más agresivo, a pesar de que la frase "me sacás todo el cambio" no registra variaciones.

Inesperadamente, entonces, Inés se quiebra delante del cronista y lo conduce a un pequeño sucucho que alguna vez funcionó como cuarto de baño. La puerta se abre y allí se revela el secreto horroroso de la sufriente mujer: una montaña de bolsas de Coto cargadas de monedas y billetes se apila en el lugar que, ahora clausurado, obliga a Inés a usar el servicio de un bar en la esquina. Inés se deshace en lágrimas y dice que no puede evitarlo, que "algo maligno” la obliga a no entregar ese efectivo, a dejar escapar sonrisas lascivas cada vez que se niega a darle el vuelto a un cliente, ya que el equivalente de ese vuelto irá a parar a su extraño y arbitrario tesoro.

Inés confiesa que sus deudas se acumulan, debido a la resistencia a hacer circular el cambio que se ha apoderado de ella. La pobre mujer asiente cuando el cronista le dice "Ah, bueno, bueno, parece que estamos bastante enfermitos". A continuación le describe con lujo de detalles las horas perdidas, luego de cerrar el kiosco, esparciendo el contenido de esas bolsas por el piso y revolcándose entre ellas, jugando a hacer pilitas de monedas para ver en qué momento se le caen, mirándose al espejo mientras se las pega en distintos sectores de la cara con la sola fuerza del sudor y la grasitud natural de la piel, para luego hacer muecas hasta lograr que se desprendan y se caigan.

Inés no sabe qué decir cuando se le pregunta cuánto calcula que tendrá ahí acumulado; evidentemente no le importa. Para ella no es dinero, sino algo más caro y profundo. Es el símbolo de sus diarias victorias contra quienes "le sacan el cambio".

Por último, se muestra un poco grosera cuando el cronista quiere llevar un chocolatín Jack y lamentablemente sólo tiene un billete de cien pesos, y parece que la entrevista se da por terminada.

Esta es una campaña de bien público.

(22 de junio de 2004)

jueves, 14 de abril de 2011

¡NO ME PUEDO COMPRAR TODAS ESAS COSAS, ASí QUE MEJOR QUE HAYA MENOS!

La Neolengua era el lenguaje creado por el establishment en el pesadillesco mundo de "1984"; que, a diferencia de los lenguajes de la realidad, cada vez tenía menos vocablos en lugar de incorporar nuevos. El sentido era intensificar la opresión: cuantas menos posibilidades de expresar sutilizas y diferenciar conceptos, se suponía que era más sencillo dominar a las masas. Uno no puede exigir un "plan universal de salud" si no puede pronunciar esas palabras.

Bueno, yo quería decir que eso me parece una gran idea.

No es que quiera vivir bajo la férula de un Estado Totalitario (dirigirlo, claro, ya es otro tema). Pero la dictadura actual, la del exceso de oferta, puede ser tan aletargante y castradora como su opuesto. Todos sabemos la cantidad de tiempo y capacidad mental que nos roba el zapping, y lo reconfortante que sería contar con un único canal que, de no contar con la opción requerida, sencillamente nos impulsara a apagar la tele y dedicarnos a escribir poesía renacentista.

Por eso, así como hace unas semanas exigí la unificación de los colores "morado", "lila", "púrpura", "bordó" y "violeta" en un único color, quiero hacer extensivo este llamado a los siguientes conceptos:

Lechuga criolla, lechuga morada, lechuga arrepollada, lechuga mantecosa, lechuga francesa, radicheta, escarola, espinaca, acelga, berro, rúcula, albahaca fresca, ciboulette, apio, perejil: "Lechuga"

Leche entera, leche descremada, leche larga vida, leche larga vida entera, leche larga vida descremada, leche con hierro, leche sin lactosa, leche en polvo, leche en polvo maternizada, leche en cajita, leche en botellita, leche en tetra de medio litro, leche cultivada, leche chocolatada, yogur bebible, yogur natural, yogur frutado, yogur con cereales, yogur con chispitas de chocolate, yogur con aritos de colores, actimel, queso untable, quesito adler, ricotta, queso cottage, queso de máquina, muzzarela, fiambrín, queso de cerdo, mortadela: "Leche" (o "queso", en la medida en que se acerque al estado sólido)

Jabón de tocador, jabón blanco, jabón líquido, shampú, shampú líquido, shampú para niños, shampú en sobrecito, lavavajilla, jabón para la ropa, jabón para la ropa con perlitas azules, jabón para la ropa con granbys, jabón para la ropa con verdes ensolves, jabón para la ropa "suelto", verdes ensolves "sueltos", sea-monkeys, suavizante, perfume, espuma de baño, tarro de espuma de carnaval, lavandina, agua, agua mineral, destapacaños: "Jabón"

PC, Mac, Pentium, laptop, palmtop, agenda electrónica, celular con pantallita, celular con cámara digital, e-book, tamagotchi, Playstation, Atari, Telematch, Gálaga, flipper, Cerebro Mágico, banda ancha, dial up, locutorio, juegos en red, fax, cybercafé, máquina de café, dispensador de golosinas: "Computadora" (o "telefonito",o "internet", en excepciones concedidas luego de pagar un pequeño impuesto)

Britney Spears, Christina Aguilera, Dido, Dixie Chicks, Shakira, Pink, Spice Girls, Spice girls por separado, Bandana, Bandana por separado, Mambrú, Rebelde Way, Soledad, Mercedes Sosa en su juventud, Nina Hagen: "Madonna"

Gasoleros, Campeones, Vulnerables, Primicias, Ilusiones, Pensionados, Soy Gitano, Culpables, Calientes, Buenos Vecinos, Locas de Amor, Los Roldán, Okupas, Sol Negro, Disputas, Matrimonios y algo más: "Programa de Suar"

Piensen la paz mental y la velocidad para tomar decisiones que ganaríamos y la tinta de birome que ahorraríamos si nuestra lista de compras se redujera a "lechuga", "jabón", "leche" (o "queso"), "computadora" (o "telefonito"), "Madonna" o "programas de Suar".

(21 de junio de 2004)

Coso 31: Protector de Papel de Sorbetes



El Sr. Juan Manuel Blanch se maravilla ante su “su gran variedad de utilidades, entre ellas la guerra de bolitas de papel empleando el sorbete como cerbatana de éstas y con la intención de embocar alguna de estas bolillas en el vaso de gaseosa de su contrincante; el viejo truco de romper uno de sus lados soplando por el interior del sorbete hasta expulsar la funda utilizándola de flecha y o arpón teledirigido la mayoría de las veces hacia la cara de su acompañante creyendo generar en el daño alguno. Sin contar además lo útil de esta protección debido a que el papel es tan duro e impermeable que de ningún modo permite que el sorbete en su interior reciba modificacion alguna, ni en medio liquido, ni por por rozamiento, etc.”

Apéndice: El Sr. Guillermo Acosta recomienda realizar la siguiente experiencia:

“Cuando nos traen la bebida solicitada, con el sorbete aun dentro del protector, intacto, procedemos a cortar ambos extremos del protector de papel.
-Ayudándonos con ambas manos, arrugamos el protector (aun cubriendo el sorbete) para que quede cual acordeon o gusanito, llevando cada extremo hacia el medio, hasta juntar las manos.
-Luego retiramos la proteccion del sorbete y la dejamos sobre una superficie dura, por ejemplo, la mesa.
-Ya con el sorbete desprotegido, procedemos a tomar una muestra del liquido que solicitamos como bebida, metiendo el sorbete en el vaso o botella y luego tapando el extremo superior del sorbete con un dedo (una persona que conozca de quimica o farmacologia entendera perfectamente este delicado procedimiento).
-Sin quitar el dedo del extremo del sorbete, procedemos a retirarlo del vaso o botella, y uniformemente, de a gotas, soltamos el liquido contenido del sorbete, a lo largo del acordeon o gusanito de papel obtenido en el Paso 2.
La animación demoniaca que se obtiene es una experiencia incomparable a la vista de los niños.”

Coso 30: Perrito que Mueve la Cabeza



Dice el señor Eduardo Amadeo: "Creo que se ha vuelto imperante que agregues a tu ya legendaria lista el insufrible perrito que mueve la cabeza al son de los contoneos del auto. Que nadie me diga que ese satánico animal se constituye en una sana compañía para el solitario andar de los taxistas y remiseros que pululan por la ciudad. Cuando tengo la desgracia de subir a un tacho que posee uno de esos extraños seres, realmente tengo la impresion que su único fin es lograr hipnotizarme con su movimiento cabeceril para asi luego obligarme a confesar el número de mi cuenta en Suiza. Nunca lo lograrán -porque no tengo, obvio." Intentaré, señor Amadeo, desdramatizar su fobia apelando a su compasión: el rebote continuo de la cabeza del perrito no es nada comparado con el que deben de sufrir a lo largo de todo el día los genitales del conductor.

Coso 29: Precinto de Lata de Gaseosa



“Se trata de un coso clásico que se puede apreciar en la parte superior de las latas de gaseosa o bien de otras sustancias como salsa de tomate, etc. Este particular coso tiene un solo derecho de existir, que es el de crear un orificio en las latas para poder acceder a su contenido, quedando presente en la lata inútilmente y dificultando la tarea del bebedor (en el caso de gaseosa o cerveza) con su forma ridícula y burlona y, no quedando conforme con esto, este coso se opone empedernidamente a ser extraido de la lata, irritando al bebedor quien debe tironear hacia un lado y hacia otro hasta que este coso cede.” (Remitido por Andrés Echevarria, Pinamar) Agregaremos nosotros que este coso sí puede ser retirado con ayuda de la fuerza bruta y frecuentemente forma parte de la utilería de la ficción romántica, como conmovedor anillo de compromiso de amantes pobres pero apasionados.

¡NO ENTIENDO A QUÉ IMBÉCIL SE LE OCURRIÓ MANUFACTURAR ESA PORQUERÍA!

Pocas cosas son tan engañosas y traicioneras como el termo de interior de vidrio. Convenientemente enfundado en una carcaza hecha del más noble y confiable de los materiales (el plástico), este estúpido objeto nos da la impresión de ser indestructible. Sin embargo, basta una caída de nada para que su interior se quiebre en mil pedazos de vidrio delgadísimo, afilado y mortal, que a la vez, por la propia funcionalidad del termo, está mezclado con agua, lo que hace que el reglamentario barrido de vidrio roto con palita improvisada de papel de diario se convierta en una pesadilla de papel húmedo e inmundo. El delgadísimo vidrio, además, presenta una resistencia a nivel atómica a ser barrido; El cepillo del escobillón no logra la suficiente impregnabilidad, por lo cual hay que ejercer mayor presión, mojando y ensuciando más el escobillón e inhabilitándolo para otras utilidades.

La rotura del termo se produce siempre en la peor de las oportunidades, es decir, cuando estamos por relajarnos o a emprender una tarea tranquila, posibilidades ambas debidas a los paradójicos efectos estimulantes / apoltronantes de la yerba mate. Pocas cosas nos descorazonan tanto como tener que postergar ese momento para iniciar la pesadillesca tarea de limpieza antes descripta.

El termo, además, por su forma longilínea y anti-antisísmica, está diseñado para ser tirado, empujado, golpeado o llevado por delante por las zonas más desconcertantes del cuerpo humano. A ningún fabricante de termos, debido a su perversidad innata, se le ha ocurrido darle un mayor peso en la base, o incorporarle algún artilugio antigravitatorio por medio de giróscopos o electromagnetismo. La rapacidad de estos inescrupulosos comerciantes, ávidos de que uno compre una y otra vez el mismo artículo, los impulsa a fabricar termos cada vez más desequilibrados, asimétricos, más sencillos de volcar y destruir. Por si fuera poco, parece que el sonido propio de la rotura del termo emite unas señales inaudibles que desatan las hormonas encargadas de "hacernos sentir como estúpidos".

El termo es perverso, imbécil, feo, tosco y malvado. Podría, aunque más no fuera, traer incorporado (al estilo de las advertencias para los fumadores) un cartelito que diga "Este objeto ha sido diseñado para romperse al más grácil contacto. Trátelo como a una delicada princesita tuberculosa si no quiere desatar sobre su cabeza la plaga y el infortunio, y por lo que más quiera no le dé la espalda o sentirá la sangrienta puñalada que su inanimada psicopatía natural está sedienta de asestarle".

Propongo la prohibición del termo, o la quema en plaza pública de todos los termos existentes, así como el aumento de penas, persecución ideológica y baja de la edad de la imputabilidad a tres años para posibles fabricantes juveniles de termos.

(Escrito cinco minutos después de romperse mi propio termo y lanzar palabrotas, babear y pegar patadas contra el piso. Originalmente iba a escribir alguna tontería sobre los videoclubes y el socialismo, pero creo que ya me olvidé de qué se trataba)

(14 de junio de 2004)

miércoles, 13 de abril de 2011

Coso 28: Asiento de Bolitas Masajeadoras



Los señores Hernán y Renzo rescatan “el coso porteño más mersa e inútil, se trata del famoso asiento/respaldo masajeador compuesto por bolitas de madera que se situa en el respaldo del asiento del conductor preferentemente en Taxis o Renault 12 familiares. Dando un aspecto sucio e incomodo al ya indeseable vehiculo.” Evidentemente los señores Hernán y Renzo tienen algún tipo de problema personal con los taxistas y especialmente con los Renault 12 y no pretendemos meternos en el camino de esa cruzada, básicamente porque los taxistas nos dan miedo. En lo personal el asiento de bolitas me resulta tremendamente atractivo, y más de una vez he debido contener el deseo de pedirle al conductor que nos deje probarlo aunque sea por unos segundos.

domingo, 10 de abril de 2011

Boxeador Globalifóbico

¡POR UNA MAYOR CREATIVIDAD EN LOS LUGARES PERMITIDOS DE ESTACIONAMIENTO!

Los mediocres pequeño burgueses que viven en mi cuadra no lo saben, pero soy un GENIO. Y de la mejor raza de genios: El genio incomprendido. Ellos, en cambio, integrantes en su mayoría del gremio automovilístico (remiseros, taxistas y mecánicos), sencillamente consideran con cierto desdén y autocomplacencia que estaciono "torcido".

Es cierto que todo parte de cierta abandonada impericia (típica de quien no se adapta a las convenciones sociales, a lo James Dean), sumado a la carencia de la fuerza sobrehumana que hace falta para mover el pesadísimo volante de mi Taunus "L", más una tendencia a la pereza, al natural hartazgo después de enderezar y torcer, enderezar y torcer, marcha atrás, primera, marcha atrás, primera. También considero que el estacionamiento es una actividad que la raza humana ya debería haber superado hace tiempo. Una instancia primitiva y sin significado. Los autos deberían estacionarse solos o en cualquier parte, como quien deja el diario sobre el bidet.

Pero ya que hay que estacionarlos (uno no puede adelantarse tanto a su tiempo sin arriesgarse a ir a la hoguera), ¿por qué someterse a los mandatos de una sociedad injusta que nos obliga a estacionar en perfecto paralelismo y a cinco centímetros del cordón (dejando el espacio requerido para el barrendero), sofocando nuestro "yo" y nuestra creatividad, instaurando leyes para encajonar en prisiones virtuales nuestros vehículos en prisiones virtuales, esas extensiones mecánicas de nuestras piernas y nuestras burbujas personales en filas de uno en uno y alineadas como si fueran carpetas en un fichero, tal como si viviéramos en un hormiguero o en un estado totalitario?

¡No!!! ¡Cuando estaciono, el concepto de "paralelo" es aplastado por la furia de mis neumáticos inconformistas! ¡Mi auto se hunde contra el cordón en diagonales asesinas, cual un tajo motorizado en el lienzo del asfalto! ¡Con mi coche dibujo puñaladas, alaridos de rebeldía contra ese rebaño de autos en fila india que permanecen en letargo obediente a lo largo de mi cuadra!

Otras veces, en un rapto de ironía provocadora, dejo mi auto en un paralelismo cuasi perfecto pero a unos sesenta centímetro del cordón, como diciendo "intento obedecer tus reglas, Sociedad de los Hombres, pero mi Fuego Interior me impulsa más allá, sobresaliendo, empujándome unos metros al margen para vivir bajo mis propias leyes". O hundiendo mi faro posterior contra el arbusto de un cantero, como si deseara volver a la naturaleza, o contra las bolsas de basura recién depositadas, en una especie de manifiesto neo-punk.

Por supuesto, no quiero engañar a nadie. No estoy diciendo que estaciono torcido a propósito. Según Borges, para realizar una obra maestra parece ser necesario no proponérselo; así, el objetivo original del Quijote era una parodia a las novelas de caballería y el de Martín Fierro, un panfleto contra el Ministerio de Guerra; ¡Yo sólo quiero estacionar, pero la Inspiración me utiliza como vehículo para lanzar su Mensaje, tal como yo utilizo mi Taunus "L" (en mi caso para ir al Super)!

(13 de junio de 2004)

Yo Contra las Caritas de las Remeras!

¡UNA COSA ES EL CUIDADO DEL PACIENTE Y OTRA MUY DISTINTA LA MALA EDUCACIóN!

La casa de Daniel (de los padres de Daniel, en realidad), ubicada en el centro exacto de un arbolado pasaje de Villa Urquiza, presenta los clásicos parches y averías a reparar en un futuro cercano de nuestra devaluada clase media. Sin embargo, su interior proyecta el calor del afecto familiar, y un pasado que revela tiempos más prósperos y pasión por los viajes. La colección de máscaras de diferentes partes del mundo del padre de Daniel impresiona y estimula.

Daniel no sabe, como tantos jóvenes argentinos, si alguna vez su generación volverá a alcanzar el status social y económico de sus padres, pero le alcanza con el desafío que consiste "hacer algo por el país (sic)", aunque sea desde la trinchera personal, en su caso como futuro paisajista (Le faltan seis meses para recibirse).

Pero Daniel lleva una carga secreta y nefasta. Daniel es adicto a la comida de hospital.

Todos los días, miles de personas en el mundo despiertan con un apetito que no figura en ninguno de los folletos que venden en el colectivo los habitantes de las granjas de reeducación. Estas personas no están seguras de cómo empezó su infierno; La mayoría, aduce que sencillamente la comida de hospital es demasiado apetitosa y tentadora. Tal vez, plantean otros, es un signo de estos tiempos de comidas rápidas y latas de conserva, donde la visión de las sopa de dedalitos o el puré de zapallo sin sal nos retrotrae e un tiempo de comidas caseras y abuelas sonrientes; un tiempo más humano y con olor a comino y cebolla.

Pero el caso es que Daniel, como tantos otros, sencillamente no puede visitar a un enfermo sin empezar a sudar frío a la hora del mediodía, cuando la enfermera aparece con esas gigantescas bandejas herméticas, y debe recurrir a fuerzas que no tiene para evitar abalanzarse sobre la comida del enfermo, o a sacar el pan que lleva siempre en los bolsillos (la sublimación de una perversa fantasía) y mojarlo en el magro juguito de la pechuga al horno que está allí para reconstituir las fibras musculares del paciente.

Cuando su familiar o amigo internado se encuentra demasiado cansado para comer, entonces Daniel pregunta tímidamente (bueno, seamos sinceros; no tan tímidamente) "si no se va a comer eso", o "sería una pena que eso se tire", y arremete contra los restos de ese puré tricolor de sutil gusto, esa leve sopa de verduras, ese medio alfajor de maizena, mientras murmura entre bocado y bocado excusas sobre su ficticio ayuno del día de hoy para atemperar las miradas de reprobación y/o repugnancia de los otros visitantes (por suerte el paciente suele sentirse demasiado mal para juzgarlo). Las papilas gustativas de Daniel están entrenadas, después de todo este tiempo, para absorber con la potencia de pequeñísimas bombas extractoras, los átomos de sabor de estos alimentos que a la mayoría (sobre todo a los internados) les parecen insípidos hasta la indignación.

Daniel declara que no ha llegado al extremo de fingir una apendicitis para ser internado (pero que lo ha fantaseado); y, sollozando, confiesa que sí, que lo ha hecho y que lo seguirá haciendo: merodear por los pasillos de los hospitales a la hora del rancho, y meterse en la habitación de un paciente solitario, que se vea demasiado mal como para discutirle o denunciarlo, y fingir que es su primo, sobrino, o nieto, en espera de los ansiados restos (más de una vez, obtenidos bajo una sutil presión psicológica: "Mmmh, qué bien que se ve eso" o "Epa, qué buena hotelería, ahí comen dos"), se ha convertido en una práctica habitual.

Daniel piensa que su mal es genético y que hay muchos portadores latentes. Su síntoma más evidente son las oleadas de placer que se desatan en el cuerpo al pasar junto a un hospital y sentir ese olorcito a sopa de verdura que es expulsado por los extractores de aire desde las cocinas. La adicción puede detenerse allí (y simplemente obligar a los caminantes a incluir un hospital en su ruta diaria al trabajo), o evolucionar al monstruoso estado de Daniel y sus compañeros de calvario.

Pero como siempre, las enfermedades sociales no hacen más que plantearnos dudas sobre las bases en que se asienta nuestra cultura: ¿Podemos realmente culpar a Daniel? ¿Acaso es normal que un montón de personas se vean forzadas a contemplar cómo otra persona come, excitando sus salivas y jugos gástricos y sin posibilidad de saciarlos? ¿Acaso yo llevo invitados a mi casa y le doy de comer a uno y a los demás no, en un perverso juego de provocación gastronómica?

¡Es hora de cambiar esto! ¡Mientras los administradores de los hospitales se llenan los bolsillos lucrando con el sufrimiento y el dolor de los pacientes, hay otro grupo, el de los visitantes y familiares a quienes se somete a un padecimiento innecesario, y se los empuja, mediante esta tentación sádica y constante, a caer en las garras de la adicción, como Daniel y tantos otros! ¡No bajemos los brazos hasta que, luego de servido el paciente, la enfermera se vuelva hacia nosotros y pregunte con profesionalismo: "¿Y ustedes qué se van a servir?"

Esta es una campaña de bien público.

(11 de junio de 2004)

Coso 27: Perrito Desvanesciente



El sr. Javier Pomposiello, diseñador gráfico, nos envía a este coso que todos recordamos con cariño: Se trataba de un perrito, generalmente a dos colores, cuyos miembros estaban formados por unos segmentos cilíndricos de plástico, que, al ser apretado un mecanismo ubicado en su base se desvanecía o moría. Se conseguía en todos los kioskos a mediados y fines de los setenta. El señor Pomposiello señala brillantemente lo paradójico del aparato al definirlo como el “único juego de acción que al ser activado descansa”.

La ilustración adjunta se ha realizado exclusivamente en base a nebulosos recuerdos, por lo que cualquier corrección, aclaración o foto será bienvenida.

Gigante Bueno y Cariñoso con los Niños

Yo contra los Funcionarios Siameses!

sábado, 9 de abril de 2011

¿YA SE TERMINÓ LA ANTINOMIA CORIA – GAUDIO O TODAVíA PUEDO OPINAR?

A pesar de NO TENER IDEA de tenis y de ningún deporte en general, permítaseme opinar también sobre Roland Garros y, con toda humildad, a convertirme en juez, jurado y verdugo de los protagonistas y sus hechos. Lo que allí vimos no es sino un capítulo más de la Gran Tragicomedia Humana: Pasiones, enemistad, nobleza, heroísmo y miseria, enmarcado en ese pintoresco escenario de polvo de ladrillo y geranios.

Y sobre todo, una muestra de la arbitrariedad con que manejamos nuestros afectos y preferencias: efectivamente, cuando no quedaban motivos demasiado sólidos para alentar a uno u otro contrincante, ya que los dos eran argentinos, ambos una edad similar, lo mismo que su tipo físico y extracción social, empezaron a agitarse los arquetipos melodramáticos más tradicionales, y este partido pasó a ser un round más de la eterna lucha del Bien contra el Mal.

Así, Gaudio era el muchachito que las tenía todas contra sí, el pobre desgraciado, el huerfanito que fue a Francia solo con su alma. Coria era el antipático, el atleta poderoso, el calentón de mirada torva a quien sólo le interesa ganar. Algo así como el final de "Karate Kid".

Y efectivamente, cuando Coria perdió, muchos hinchas de Gaudio siguieron criticándole al primero su falta de alegría sin límites por haber salido segundo, que al parecer es una gran cosa. El insostenible argumento de estas personas consiste en que debería haber propalado un conmovedor discurso sobre lo positivo que era esto para nuestro país, para luego abrazar llorando a su rival, en lugar de las dignas aunque ligeramente secas palabras que consiguió emitir. Pareciera que estas personas no tienen la menor idea acerca de la naturaleza humana.

En cuanto a los hinchas de Coria, creemos que debería darle un verdadero vuelco a su carrera. Quienes alguna vez lo vimos arrojarle una raqueta a una persona luego de haber perdido un tanto, nos sentimos ligeramente defraudados cuando pidió disculpas. No, no. ¡Pésima elección! Existe un largo folklore de tenistas calentones que el inconsciente colectivo recuerda con cariño y debería ser continuado. Es evidente que la popularización del tenis se debió a la tarea nunca reconocida de cabrones como Ilie Nastase, Jimmy Connors y John MacEnroe, que con sus exabruptos nos hacían pensar que este deporte de aristócratas ingleses podía ser jugado por gente de carne y hueso, de carácter latino, con sangre en las venas, que ante la imposibilidad de quebrar de una patada al rival podían, por lo menos, proferir los insultos más coloridos y discutir cada punto como si se tratara de una cuestión de vida o muerte.

Qué no hubiéramos dado porque Coria, en lugar de reconocer las virtudes de su rival, hubiera comenzado por explicar que el niÑo bonito de Gaudio ganó por pura suerte; que él era el vencedor moral y que lo desafiaba a jugar de nuevo, pero no el año que viene, sino maÑana, los dos solos, sin réferi ni público francés comprado, en cualquier cancha oscura y sin red. Y ya que estamos, sin raqueta ni pelota, sino con los puños, si es que se animaba, y si no, eso no hacía más que demostrar lo pésimo tenista y ser humano que era; luego, hubiera estado bueno que tratara de quitarle la copa, mientras gritaba que era suya por derecho propio, que si quería podía quedarse con la bandeja que le dieron a él, que ya tenía suficientes bandejas en su casa, gracias; no habría estado de más que le diera un empujón a Vilas mientras lo desafiaba a que se jugara, que dijera de qué lado estaba, y luego que se tirara al piso simulando un ataque de epilepsia y aprovechando el desconcierto le mordiera la pierna a Gaudio y tuvieran que sacarlo de la cancha entre varios mientras chillaba y repartía patadas.

¿Se atreverá Coria a llenar el exigente papel de tenista malcriado? Los que consideramos que ESO es un verdadero espectáculo deportivo (y que no toleramos estar siguiendo la limitada trayectoria de una pelota durante horas) creemos que tal vez estaría muy mal visto, pero seguiríamos hablando del tema durante toda la semana, en vez de verlo languidecer como ya está ocurriendo.

(8 de junio de 2004)

Coso 26: Protector de la Punta de los Cordones



En un cuestionable castellano, el Sr. “Sebastián” pregunta: “¿Por qué todavía existen esos ‘cositos’ transparentes en la punta de los cordones? ¿No existe alguna forma más sofisticada y onerosa de finalizar dichos accesorios para el calzado? y de paso, ¿Por qué los cordones siguen siendo una simple soguita…. ¿no podrían venir ya incorporados dentro de los agujeritos diseñados para tal fin en forma de cinta o banda completa? ¿O acaso están sueltos para que se desaten en los lugares mas desagradables y asépticos (léase baÑños de estaciones de servicio, de estaciones terminales y/o orín )…”

Confiamos en que los fabricantes de accesorios de calzado tomarán nota de la futurista queja/ propuesta del sr. Sebastián.

Frutilla Psycho

¡INSTALACIÓN CEREBRAL GRATUITA, UNIVERSAL Y OBLIGATORIA DE PANTALLITAS TIPO “TERMINATOR”!

Hace unas semanas este blog consiguió su primer triunfo socio–político al lograr la creación de la inyección no inyectable, pero en realidad esta cruzada es mucho más ambiciosa: Se trata de la eliminación o extirpación del dolor en todas sus formas. Existe la creencia generalizada y errónea de que todas las funciones y órganos del cuerpo humano están allí porque tienen alguna función. Por supuesto, es una de las tantas creencias que no resisten el menor análisis pero que solemos aceptar por no detenernos a pensarlo un poco. Por suerte (o por desgracia) allí están el apéndice, el dedo meÑique del pie y el vello de las axilas para desmentirlo.

Se trata de rastros evolutivos, basuritas, pelitos de la goma de borrar, pequeñas rebarbas físicas que por no molestar demasiado se fueron quedando, quedando, hasta que ya nos acostumbramos a su presencia y nos da no sé qué echar, como esa ridícula calcomanía de Sarah Kay que estaba en nuestra ventana cuando nos mudamos pero a la que le llegamos a tomar cariño aunque esté descolorida y junte pelusa en sus bordes semidespegados. De otro modo, no se explica cómo la gente (de la que se puede decir cualquier cosa –literalmente, cualquier cosa– menos que le falta audacia) que corre voluntariamente a los quirófanos para rellenarse los labios de colágeno o rodear su estómago con cinturones no aprovecha "la movida" para extirparse el apéndice, ahorrándose posteriores disgustos (o amputarse el dedo meñique del pie, para descender un par de números de calzado).

Así, el dolor ha sido explicado como una especie de señal con que cuenta nuestro organismo para avisarnos que algo en él no funciona bien. Esto es tan cierto como decir que una fractura de cráneo es la forma que tiene nuestro cuerpo de avisarnos que nos ha pisado un camión. Sin contar con otro sólido argumento (un argumento tan inteligente que no lo inventé yo; lo leí en alguna parte): la magnitud del dolor tiene muy poco que ver con la gravedad de la enfermedad; Así, un dolor de muelas puede hacernos desear la eutanasia, mientras que enfermedades más siniestras y mortales pueden desarrollarse traicioneramente sin que nos enteremos de nada. Sin contar con el innecesario dolor de parto, que hasta donde yo sé no es una enfermedad.

Ahí tienen, empaquetada en una bolsa de supermercado y con un pasaje de ida al rellenado radiactivo del terreno de un futuro complejo de viviendas sociales a su supuesta función práctica del dolor. Si alguien la quiere para algo, por mí se la puede llevar con confianza.

No, amigos. Una señal es otra cosa. Puede presentarse bajo la forma del consejo de un amigo, que nos avisa que ese corte de pelo no habla muy bien de nuestra orientación sexual, o un cartel en la autopista que nos transmite que debemos doblar ahora si queremos llegar a San Miguel de Monte (aunque a veces aparezca varios metros después del desvío), puede ser malintencionado o amoroso, torpe o sabio, confuso o en gigantescas y fosforescentes letras de imprenta, pero difícilmente irá acompañado por la sensación de que se nos clava un destornillador en la base del cráneo o de que una rata nos devora las entrañas.

¡Tenemos la tecnología! ¡Tenemos los medios! ¡Tenemos la MOTIVACIÓN! Entonces, ¿cuándo se empezarà implementar la extirpación quirúrgica y total de nuestros receptores del dolor apenas salimos del vientre materno? ¡Y si de señales se trata, nada más lógico que instalar en nuestro cerebro una PANTALLITA VIRTUAL como la de Terminator, que nos avise "Caries en progreso en el segundo premolar" o "Ulceraciones varias en base del estómago - suprimir fritanga por siete meses"! ¡Eliminemos así la adicción a los analgésicos, los apremios ilegales y los gastos innecesarios de acupuntura y láser! ¡Los masoquistas pueden instalarse una perillita que les permita activar el dolor cuando quieran pasar un buen rato, y los sádicos siempre podrán conformarse con la tortura psicológica, que además requiere menos esfuerzo físico!

¡Y esto es sólo el comienzo! ¡Una segunda generación de pantallitas cerebrales podrá asesorarnos en otras áreas, como si tal posible pareja no estará totalmente loco/a ("Peligro - Peligro - Ataque de furia de interlocutor debido a mala elección de película no entra en parámetros normales"), si nuestras salidas superan a nuestras entradas (es asombrosa lo efectivamente engañosa que es a veces la "contabilidad creativa" doméstica) o si tal candidato es realmente "progresista" o es un PSICóPATA ENCANTADOR!

Pero nada, yo hablo y pasa un tren.

(2 de junio de 2004)

Coso 25: Ramillete de Varas de Mimbre en Forma de Hélice



Otro aporte del señor Fernando Franceschi, que narra: “Son unos larguísimos palillos de curiosas formas helicoidales (En realidad tienen forma de hélice. P.) que algún artista deshauciado decidió entrecruzar y pintar de vivos y brillantes colores. Muchas amas de casa han adoptado estos COSOS para alegrar el hogar (…), ocupando así vastos espacios dentro del living. Quienes más aprecian los espacios son los insectos, especialmente las arañas (En realidad las arañas son arácnidos, no insectos. P.), que se valen de las innumerables vueltas de los palillos para entretejer sus redes. Ya al poco tiempo de ser colocados, los COSOS se ven invadidos de todo tipo de alimañas mas allá del cuidado y esmero con que se limpien. Pocas personas comprenden a ciencia cierta cuál es el sentido de exhibir estas ramas secas, sin vida, con pinturas en aerosol completamente artificiales y hogar de peligrosas especies. Sólo sabemos su inevitable destino: La Basura.”

Señor Insaciable

NO BAJEMOS LOS BRAZOS HASTA LA REMODELACIóN TOTAL DE LA VECINDAD DE “EL CHAVO”!

Queda por este acto inaugurada mi propuesta para formar la Comisión de Notables para el Mejoramiento del Trabajo Ajeno. Varios lectores han acudido a mí denunciando diversas obras a mejorar, y aportando posibles soluciones.

He notado con azoramiento, sin embargo, que muchas de sus propuestas consistían directamente en la eliminación física de la obra de arte en cuestión. Tengo que recordar que esta es principalmente una cruzada en pos de la excelencia y no una quema de brujas. (Es mi culpa por haber mencionado esa posibilidad en casos extremos, pero parece que mis lectores consideran un "caso extremo" a la mayoría de las cosas).

Vayamos punto por punto:

CASO 1: "La brillante 'La NiÑa Santa' de Lucrecia Martel, en un momento casi imperceptible pero peligroso parece una película argentina (no me digan que es una obviedad, todos sabemos que 'película argentina' es un género dentro de las películas argentinas): Están los personajes de Morán y Belloso en la pileta del hotel y se produce un diálogo de lo más artificial". (Saint Travel)

RESPUESTA DE LA COMISIÓN: No vi la película, pero entendiendo a qué se refiere (el cine argentino tiene una tradición milenaria de dialoguistas sentenciosos). Creo que la solución más simple es mantener la escena pero doblando el diálogo con uno mejor. Incluso puede ser el diálogo de otra película, por ejemplo, de “Il Sorpasso”, o “This is Spinal Tap” O simular que justo pasa un avión y no se escucha nada.

CASO 2: "Que se quemen las cintas de los capítulos posteriores a la muerte de Don Ramón y la ida de Quico. No sólo la calidad disminuye notablemente (son capítulos tristes, esa vecindad ya parece azotada por el neoliberalismo), sino que se ahorrarán los futuros padres tener que contarle a sus hijos lo terrible de los terremotos y lo feo de las peleas por dinero". (Saint Travel)

RESPUESTA DE LA COMISIÓN: De nuevo la intolerancia y las soluciones extremas. La tecnología moderna nos permite, como en el caso de Joe de los Tres Chiflados, reemplazar al cartero ese tan bobo por antiguas filmaciones de Don Ramón y a la no muy lograda "Popis" por imágenes rotoscopiadas de Quico. Además, propongo la recolorización digital de la vecindad con colores flúo, para que quede más alegre. Y la reincorporación de las risas grabadas, eliminadas en la última época, al decir del locutor, "por respeto a los oyentes". (Una experiencia que nos permitió descubrir lo indispensables que son las risas grabadas para saber cuándo ocurre algo gracioso)

CASO 3: "Cambiar a Brad Pitt por otro actor en las películas donde tiene que actuar de malo ya que con esa cara no convence a nadie. P/ej. por Sylvester Stallone". (Marcelo Zang)

RESPUESTA DE LA COMISIÓN: Se acepta la propuesta y se eleva a las autoridades correspondientes.

CASO 4: "Suprimir todos los capítulos 'modernos' de Tom y Jerry, esos en los que son amigos y se tratan bien, en lugar de perseguirse e intentar matarse". (Mariano Begue)

RESPUESTA DE LA COMISIóN: La solución es mucho menos extremista, y aprovechando que estos personajes no hablan, propongo subtitularla con "diálogos telepáticos" entre ambos, en donde se revela que la lucha continúa, pero a través de diálogos hirientes y psicopáticos, alcanzando niveles de agresión psicológica que la serie original nunca logró alcanzar.

CASO 5: "Sugiero que no se maten personajes indiscriminadamente. Por ejemplo: No sé si viste “Cadena de favores” una muy bonita película…Yo digo… Qué reverenda ********* la directora!!! ¡Hay que tener ovarios para matar al personaje principal de su película, más siendo un nene de 12 aÑos! Y más sin ninguna necesidad de hacerlo!!!" (Condesa Shortshot)

RESPUESTA DE LA COMISIÓN: Coincido plenamente. Se debería crear una subcomisión de lucha contra la crueldad innecesaria contra personajes ficticios. Algunos autores parecen tener la extraÑa idea de que la muerte de un personaje simpático e inocente vuelve automáticamente su mensaje más profundo. Estos psicópatas encubiertos serían citados por la subcomisión para explicar razonablemente por qué el niÑo o la chica debían morir, y en caso de no lograrlo, deberían ser castigados con algún tipo de "penalidad artística". Por ejemplo, en su próxima película, no podrán usar máquinas de humo, o sangre artificial, o primeros planos donde el personaje tiene una idea.

Hasta aquí los primeros logros de la Comisión. La lucha, por supuesto, no termina aquí. ¡Sigamos bregando por un mundo más justo, más bello y con mejores efectos especiales!

(28 de mayo de 2004))

¡YO NO QUIERO SER OFICIALISTA, PERO TE JURO QUE LA COSA ESA ES MáS FUERTE QUE YO!

Sé que muchos de ustedes me van a odiar por lo que voy a decir, pero ya me odia tanta gente (como se odia a quien sacude la modorra de la masa con un puñetazo cargado de verdades) que agregar a dos mil o tres mil personas más a mi lista de enemigos personales sólo significará un ligero aumento en mi presupuesto mensual de cámaras de seguridad.

Lo cierto es que se supone que uno debería mostrar cierto pudor en apoyar una iniciativa gubernamental bajo el riesgo de ser acusado de obsecuente o vendido, y sin embargo no puedo evitarlo: Tengo una debilidad inexplicable por la Flor Gigante de Ibarra. Ya sé que no se llama la "Flor Gigante de Ibarra". El "Monumento de los Españoles" tampoco se llama "Monumento de los Españoles", y el edificio "El Rulero" tampoco se llama edificio "El Rulero" (y no se molesten en intentar averiguar cómo se llaman, porque sus nombres se han perdido en la noche de los tiempos). Como estos, la Flor Gigante de Ibarra también va en camino a convertirse en un clásico. Hasta me atrevería a decir que los estudiantes de historia del futuro, cuando les toque tomar su cápsula comprimida de estudio instantáneo, se detendrán un momento para identificar con afecto a este personaje del Siglo XXI como ese Jefe de Gobierno "que mandó construir la Flor Gigante de Ibarra".

Y si esta forma de vida biomecánica que hoy adorna la Avenida Figueroa Alcorta me supera, es, entre otras cosas, porque mueve a múltiples lecturas:

1) La Lectura del Monumento Controvertido: Prácticamente no hay metrópoli en el mundo que no tenga su artefacto controvertido. París tiene la Torre Eiffel, que en su momento desató sangrientas polémicas. Lo mismo ocurrió con el Centre Pompidou, que si no me equivoco también está en París. Y por supuesto no olvidemos la pirámide del Museo del Louvre, en París. Bueno, en realidad parece que París es la única ciudad del mundo con monumentos monstruosos. ¡Y en segundo lugar, la París de Latinoamérica! (No olvidemos nuestro Monumento al Quijote, nuestras autopistas de Cacciatore y nuestra propia Pirámide del Museo del Louvre que se alza solitaria en el boulevar de 9 de julio)

2) La Lectura de la Ambientación Tecno: Primero el Planetario, ahora la Flor Gigante de Ibarra, el caso es que Buenos Aires va en camino de convertirse en la ciudad con más lugares con posibilidades de celebrar una "rave" del mundo. Ese prado ondulante que la rodea, esas luces verdes y ese lento cerrarse con la noche constituyen un ambiente alucinógeno, extraterrestre e ideal para pasar una tarde intentando evadir por un momento este prosaico planeta.

3) La Lectura del Fantasma del Ital Park: No es casual que se haya elegido una locación tan cercana al fenecido Ital Park para levantarla. La Flor Gigante de Ibarra es una obra de arte, pero también es una suerte de juego mecánico que tiene la singularidad de excluir la participación del público. Es prácticamente un parque temático por sí sola, un parque temático egocéntrico donde el tema sería la propia Flor Gigante de Ibarra. Un "parque monotemático", fantasmal y agobiante, al tiempo que una especie de homenaje animatrónico: ¡Un monumento a los Juegos Mecánicos Caídos del Ital Park!

4) La Lectura del "Yin" que faltaba para equilibrar nuestro excesivo "Yang": Mi lectura preferida. Tenemos desde hace años, como símbolo de la ciudad, incrustado en pleno centro, al fálico Obelisco, irradiando hacia los cuatro puntos cardinales una carga excesiva de testosterona simbólica. Tal vez la agresividad de sus habitantes se deba a este karma de masculinidad sin contrapeso que invade cada rincón de nuestras tareas y pensamientos. Hacía falta la contrapartida, un gigantesco (y ligeramente obsceno) símbolo femenino para equilibrar las energías de la ciudad, y para inyectarle a la metrópoli algo de corrección política. Sólo queda ponderar cómo sería la gigantesca y dialéctica criatura engendrada por el encuentro entre estos dos colosos.

Lo peor de todo esto es que lo digo en serio.

(27 de mayo de 2004)

Coso 24: La "Súper Carita"



De la familia de homúnculos expendidos por vendedores callejeros, como el .hombre araÑa argentino. (Ver “Coso N° 2″) y el “Loco Lope” (Ver “Coso N° 12″), consiste, según la definición de un lector desde Barcelona (cuyo nombre se ha perdido en la jungla de mi bandeja de entrada), en un "globo de cumpleaños relleno de harina con ojitos que se puede modelar para hacer formas de caras". Pero a no ilusionarse: Difícilmente podremos modelar rostros de amigos o estrellas de cine. Su elasticidad es limitada, y aunque al sostenerlo nos produzca la sensación de ser algo parecido a la plastilina, difícilmente nuestra creatividad se verá colmada. El lector hace la siguiente advertencia: "Una amiga lo puso arriba de la tele y se le reventó (quizás por el calor) liberando toda la harina sobre el aparato".

¡MUY LINDO LO TUYO, PERO YO LO HUBIERA HECHO DE OTRA MANERA!

Aprovechando el feriado de ayer, corrí al videoclub junto a mi hijo quien, a la precoz edad de dos años y diez meses, decidió unilateralmente que ya tenía la madurez como para ver la película del Hombre Araña. Intenté convencerlo de que llevara un producto más apropiado, de osos u hormigas parlantes (luego de ver la película de Scooby-doo quedó un poco preocupado por el descubrimiento del concepto de "fantasma"), pero su voluntad parece ser de hierro. En fin, yo ya había visto la película, pero una segunda lectura me condujo a esta reflexión:

En la historieta original, el Hombre Araña lanzaba su telaraña a través de un aparato que se colocaba en las muñecas. En la película, las telarañas son producidas y excretadas por su propio organismo, lo que es un poco asqueroso pero mucho más coherente.

Ahora bien, en el clímax de la película, nuestro héroe debe sostener con un brazo la telaraña que lo mantiene suspendido del puente de Brooklyn, y con el otro un teleférico lleno de niños. Así, está incapacitado para defenderse de su archienemigo el Duende Verde. Lo que realmente me empezó a dar vueltas a la cabeza es que su indefensión no debería ser tal; porque, siendo realmente coherentes, si la picadura de la araña radiactiva le dio el poder de arrojar telarañas con sus manos, y teniendo en cuenta que esta mutación azarosa no tendría por qué hacer diferencias entre tipos de extremidades, ¿no sería lógico que pudiera, además, arrojar telarañas CON LOS PIES? (Pido la opinión de algún biólogo o científico loco)

Claro, entiendo que no quedaría muy estético. Y la resolución terminaría siendo completamente distinta, pero el guión de la película ganaría en solidez. No le quedarían "puntos flojos" ni "baches". Tampoco "huecos". Ni siquiera "agujeros" (aunque no sé si este término es correcto). No es tarde; se podría hacer una edición especial, o un final alternativo para DVD.

No quiero vanagloriarme, pero tengo una capacidad especial para aportar pequeñas mejoras sobre el trabajo de los demás. Es una especie de don (¡Tal vez fui picado por un crítico de arte radiactivo!). Entiendo que en la mayoría de los casos, la gente que opina cómo mejorar el trabajo ajeno es un poco irritante, pero en general se trata de gente entrometida y sin criterio. Mi caso es completamente distinto. Mis aportes, creo yo, le dan ese "touch", ese "no sé qué" indefinible que caracteriza a las obras maestras. Es como la cereza de la Copa Melba. ¡Y no es fácil! El esfuerzo de espíritu y visión que me insume esta práctica me deja agotado mentalmente. Es una pena que los demás no lo aprovechen debidamente, y con frecuencia me echen miradas poco amistosas ante lo que considero un rasgo de generosidad de mi parte.

No me molestaría dedicarme a esto profesionalmente. Creo que el estado (o la UNESCO) debería permitirme presidir una comisión de notables del arte y la cultura (entre los que inevitablemente aparecería Pacho O'Donnel), que analizara una a una las grandes obras de arte de la Humanidad, cambiando los puntos flojos y los fragmentos donde el artista se revelara un poco disperso (por ejemplo, por tener que trabajar un feriado), para proceder luego a implementar las mejoras necesarias, con un único objetivo: la excelencia.

Por supuesto, no nos dedicaríamos a fruslerías superficiales, como los estudiantes de cine o los cargosos que se deleitan susurrando "mirá, mirá, se ve el micrófono". No, no. Atacaríamos conceptos e ideas, y no tendríamos límites. Si hay que dar vuelta por completo un guión, ¡BAM! Allí está la comisión metiendo los guadañazos que hagan falta. Si hay que agregar un personaje completamente nuevo, ¡BADABUM!, no hay problema, Hamlet será acompañado durante toda la obra por un caballo que habla.

Estos son mis primeros proyectos: 1) El tratamiento digital de las películas de los Tres Chiflados donde aparece Joe, reemplazándolo por Curly, o por Shemp, o por un segundo Larry o si es necesario por Jorge Corona. (Este procedimiento podría aplicarse también al actor Chevy Chase en todas sus películas)

2) La corrección de la canción de Fito Páez de Thelma y Louise, donde dice "Vas a pedir, vas a pedir, piedad o te vuelo la cabeza puercoespín" por una frase menos oscura y desconcertante. Por ejemplo: "Vas a pedir, vas a pedir, piedad o te limo las orejas hasta el fin" (Bueno, hay que trabajarlo un poco pero ya es una mejora. De cualquier modo, no nos engaÑemos: habrá una que otra misión imposible para la Comisión)

3) En Titanic, el artista bohemio e intenso que la protagoniza muestra unos dibujos que parecen realizados por un dibujante publicitario de los setenta para una campaÑa de coñac o jeans. Propongo su reemplazo por dibujos transvanguardistas realizados por algún artista dipsómano de San Telmo.

No perdamos la oportunidad de elevar nuestros tesoros culturales hasta el mismo techo de sus posibilidades. Envíenme sus dudas, sus puntos flojos, sus personajes innecesarios, sus escenas demasiado largas, sus rimas sin sentido, sus títulos pretenciosos. La Comisión de Mejoradores estudiará caso por caso y entregará su propuesta. Si no hay solución a la vista, no importa: Se propondrá la destrucción de la obra recalcitrante y por lo menos vamos elevando el promedio.

(26 de mayo de 2004)

viernes, 8 de abril de 2011

¡EH, AL FINAL ESTO ES UNA JUNGLA, Y NO ME ESTOY EXPRESANDO METAFÓRICAMENTE!

Cuando nuestro ancestro, el hombre primitivo, hizo su aparición sobre el planeta, no se preocupaba mucho por diferenciarse de sus concubinos, nuestros amigos los animales. Comía, defecaba y se reproducía exactamente igual que un mamut. Era natural. Aún no sabía que era el Rey de la Creación.

Pero un millón de años más tarde, en la actualidad, alcanza con echar una mirada distraída, ni siquiera haciendo foco (o sin limpiarnos las lagañas matinales) para comprobar una realidad aterradora: Nuestras ciudades asépticas, modernas, y diseÑñadas por y para seres humanos… ¡Están plagadas de vida animal!

¡Animales! ¡Irracionales, instintivos, brutalmente indiferentes ante la existencia del cepillo de dientes o el sistema métrico decimal, y dispuestos a matarnos por la noche si así lo exige el juego brutal de la naturaleza!

Por nuestro bien, no le demos la espalda a esta realidad. Mi equipo de zoólogos no convencionales, luego de una ardua tarea de investigación y estadística, ha sacado a la luz la siguiente clasificación neo – linneana de los brutos urbanos:

ORDEN MASCÓTICO NORMAL:
GÉNERO: PÉRRICO
ESPECIES: Perro de hogar - Perro callejero - Perro de circo - Perro Policía - Perro Antidrogas - Perro asesino de residencia garca - Perro de mil cabezas de paseador de perros
GÉNERO: GÁTICO
ESPECIES: Gato de hogar - Gato callejero - Gato del Botánico - Gato de jardín de Sanatorio

ORDEN MASCÓTICO ANORMAL:
ESPECIES: Salamandras - Lagartijas - Serpientes - Axolotls - Hámsters - Cotorrita de la suerte

ORDEN RURÁLICO / GRÁNJICO EDUCATIVO
GÉNERO: COMESTIBLES / DESPELLEJABLES
ESPECIES: Vacas - Chanchos - Cebúes - Gallinas - Patos - Pavos - Chinchillas - Conejos - Cabras - Ovejas - Llamas
GÉNERO: MONTABLES
ESPECIES: Caballo de la Rural – Caballo del Hipódromo – Caballo de la Policía Montada – Caballo de granadero – Caballo de Mateo – Caballo de Cartonero – Caballo de Escuela de Equitación – Pony para sacarse fotografía

ORDEN ZOOLOGíCIDO:
GÉNERO: CAUTIVO
ESPECIES: Cantidad de animales indeterminados
GÉNERO: SUELTOS
ESPECIES: Liebre patagónica - Pavo real

ORDEN ALIMÁÑIDO
GÉNERO: TOLERABLE
ESPECIES: Ratas - Ratones - Sapos - Gorriones -. Murciélagos -. Cucarachas - Arañas - Polillas - Mariposas – Grillos – Chicharras - Mosquitos - Moscas .- Bichitos de la humedad - Vaquita de San Antonio - Piojos - Pulgas - Parásitos intestinales - Ácaros – Virus de la Gripe - Un bicho monstruoso que apareció el otro día en la cocina y que no volví a ver – Bacterias del yogur
GÉNERO: ASQUEROSO
ESPECIES: Palomas oscuritas - Palomas claritas

ORDEN ACUÁTICO:
ESPECIES: Bagres de la costanera - Peces de colores de acuarios comerciales – Carpas del Jardín Japonés - Sea Monkeys rescatados por Greenpeace de jugueterías "retro" - Verdes Ensolves - Mejillones, almejas, anguilas y langostas agonizantes a nuestra vista en pescadería

ORDEN MUNICIPÁLIDO DE PASEOS Y JARDINES:
ESPECIES: Patos - Cisnes - Coypos de la laguna frente a Campo Municipal de Golf (mal conocidos como "nutrias") - Comadrejas del Jardín Botánico introducidas para controlar la población de gatos - Animales indeterminados de Reserva Ecológica

ORDEN ANTROPOIDEO:
ESPECIES: Hombre salvaje de la Isla de la laguna frente al Campo Municipal de Golf - "Mono" de Discoteca - Enanos de jardín – Cromañones embalsamados del Museo de Ciencias Naturales

ORDEN MUTANTE / MONSTRUOSO
ESPECIES: Vaca embalsamada de parrilla para turistas - Dinosaurio emergiendo de cartel de discoteca de Flores - "Dalma Mamá" . Personajes costumbristas del museo de cera de Caminito - Leones de mármol de entrada de palacete – Cabezas de ciervo de cervecería alemana - Empanadas vivientes que bailan en la calle – Adolescentes con lengua bífida de la Galería "Bond Street"

ORDEN BIOMECÁNICO FUTURISTA:
ESPECIES: Homúnculo de caños de escape .- Maniquíes vivientes con banderita de playa de estacionamiento - Muñeco movido con aire de gomería - Criaturas bíblicas animatrónicas de "Tierra Santa" - Autómata que jugaba pulseadas en la calle Lavalle ("Gánele al Negro") – Gorila mecánico de peluquería de la Avenida Balbín – Flor gigante de Ibarra

No quiero ser alarmista, pero como acaban de ver, nuestras seguras ciudades no son más que junglas de incógnito donde los irracionales, apañados por organizaciones sospechosas como Greenpeace y MAPA, mueven los hilos invisibles de nuestro destino mientras pretendemos edificar las bases de nuestra frágil civilización. No sé qué harán ustedes, pero creo que esta noche no le compraré a mi gata los dos kilos de lomo de ternera "premium" que consume a diario. Sé que es duro, pero hay que empezar a poner límites.

Si la Madre Naturaleza hubiera querido que conviviéramos con animales, no nos habría dado el cemento.

Coso 23: Separador Rebatible de Caminos



El señor Eugenio nos dice: “Hay un coso que nos ha dado a luz la tecnología y que está presente en más de un lugar sin darnos cuenta de ello. Se trata del "marcador rebatible de caminos" que desde hace unos aÑños nos enseña cómo hacer cola. Lo encontramos en bancos, oficinas públicas, cines y multitud de lugares más, y a pesar que nos pasa desapercibido, nos indica permanentemente el camino a seguir para llegar a destino. ¡Qué gran desorganización serían nuestras vidas sin estos simpáticos indicadores, sin dejar de lado el apoyo que proveen durante largas colas en el cine, y la diversión que implica desarmarlos mientras esperamos para pagar la factura de alumbrado, barrido y limpieza!”

Podemos agregar que se trata de un pariente del “Separador de Compra de Supermercado” (Ver “Coso N° 15″), sólo que más siniestro, ya que sirve para controlar no ya la ubicación y comportamiento de productos de supermercado, sino de seres humanos, obligándonos a actuar como ovejas, marcando irrevocablemente nuestros movimientos y destino. Ningún hombre o mujer con algo de sangre en las venas debería tolerar este “coso” digno de un país totalitario.

Coso 22: Alambre Protector de Champagne



El señor Frenando Franceschi nos dice: “El origen de este "coso" es un enigma para toda la humanidad. Este alambre retorcido, y casi siempre maloliente, tiene como función evitar que el corcho del champagne salga despedido por un exceso de presión interna en la botella. Para poder abrir un champagne, primero habrá que sacar el pegajoso papel que envuelve al "coso", y luego proceder a girar el alambre numerosas veces hasta que el mismo termine por quebrarse y nos impida abrir el envase faltando medio minuto para las doce. En el mejor de los casos, cuando estamos terminando de extraer el alambre, el corcho dará un estampido descontrolado e imprevisto con el consiguiente riesgo que este "coso" se supone que debería evitar. La utilidad real de este "coso" es la posterior confección por parte de los niños y/o adultos trasnochados, de diversos animales, flores, y todo tipo de figuras abstractas durante la sobremesa familiar.”

Zapato Mutante

Coso 21: Protector de Cucurucho



El señor Leonardo Arias, ilustrador, describe: “Hace unos años, cuando uno compraba un cucurucho (el helado mas caro), se lo servía con una base plástica de colores varios, que impedía que el chorreado inevitable del helado manche la mano con su pegajoso estado liquido.” Este absurdo elemento, esta especie de preservativo gastronómico, era el colmo de lo redundante: El reservorio de otro reservorio, el cucurucho (que no es más que eso, pese a su condición comestible). El Sr. Arias señala que parece haber desaparecido. Afortunadamente y a tiempo, antes de que asomara su cabeza el proyecto de hacerlos comestibles, impulsando la génesis de un tercer reservorio, continuando esta infinita carrera hacia la locura.

¿NO TENÉS UN AMIGO QUE TE AVISE QUE MIRANDO ESA PANTALLITA PARECÉS UN TARADO?

Es una pena que la creación de las nuevas tecnologías, de los últimos adelantos de la ciencia que hacen más cómodo, práctico y agradable nuestro presente esté en manos de lo que antaño era considerado un "aparato". ¿Fue esto siempre así? Tal vez sí. Pero alcanza ver el concepto de un Camaro o, para no estar mirando al pasado, de una cámara fotográfica analógica para comprender que en el taller donde se ingeniaban estas maravillas, existía una mirada varonil, crítica y con algo de autoestima (tal vez se trataba del tosco hermano mayor del "aparato" inventor, que le decía, "¡Gil, no pongas esa perilla ahí; ponela allá, que queda mucho más CANCHERO!"), que tenía en cuenta cierto exhibicionismo, cierto mínimo sentido del espectáculo en el uso final de la máquina en cuestión.

Tomemos el teclado de computadora. ¿Acaso costaba algo que las teclas estuvieran soportadas sobre pequeñas palancas con algo de movimiento, algo que exigiera los magros ligamentos de nuestros nudillos, como la vieja y hemingwayana máquina de escribir? Mientras escribo esto y escucho ese viscoso clikeo sin vida, no puedo dejar de pensar en el escaso entusiasmo físico que hace falta para terminar una oración. Podría ser una pesadillesca criatura lovecraftiana sin huesos ni músculos y el teclado respondería de la misma amigable manera; Y aunque en estos momentos cientos de defensores de los derechos de las criaturas lovecraftianas sin huesos ni músculos estén denunciándome por discriminación, no puedo dejar de pensar en que el mercado debería también pensar en nosotros, los no-criaturas lovecraftianas son huesos ni músculos.

No, no hablo en nombre de una estúpida nostalgia por los artefactos que ya no nos acompañan. Hablo en nombre de la humanidad, de esa cuota extra de heroísmo, de estilo, de épica que deberíamos aplicar a cada una de nuestras actividades.

El peor de estos ejemplos, y el verdadero disparador de esta reflexión, es, por supuesto, la cámara digital. Sí, me encantaría tener una. Me encantaría sacar todas las estúpidas fotos que quiero, sin discriminación ni freno alguno, sin tener que gastar fortunas en rollos, revelados y copias. Me encantaría no tener que pasar por un irritante proceso de escaneado cada vez que quiero enviar una serie de fotos familiares por mail (y me encantaría poder evitar que un desconocido examine y establezca un juicio crítico de esa foto en la por esas carambolas de la fotogenia parezco un pervertido intoxicado y subnormal en medio de esa misma fiesta familiar).

Pero reconozcamos que la forma de manipular una cámara digital es una porquería. No sé a qué genio se le ocurrió la idea de la pantallita.

El fotógrafo tradicional acercaba su cámara al ojo, apuntaba y disparaba. Nada más parecido a un cazador o un francotirador (y no por nada Clint Eastwood fue capaz de interpretar a uno; creo que sólo transigió en filmar la única película para chicas de su carrera para poder ponerse uno de esos chalecos tan recios con bolsillos para los rollos). ¿A quién se le hubiera ocurrido crear el concepto "safari fotográfico" sino fuera por esta característica de la fotografía tradicional, cuando debería llamarse "sacarle fotos a unos animales"?

Ni qué hablar del erotismo desplegado por el fotógrafo de modas a la "Blow Up", que posee con la lente de su cámara a la modelo de turno y le ordena estados de ánimo y gestos cada vez más provocativos. ¡O el heroísmo del reportero gráfico, que se lanza como un kamikaze al corazón de la brutal represión policial, respondiendo a las balas de goma y a los gases lacrimógenos lanzando un disparo de su fiel Rolleiflex, ese pequeño fusil cargado de Verdad!

Nada de eso es lo mismo con una cámara digital. El fotógrafo digital no parece un cazador. Parece un… No tengo idea de lo que parece. Se lo ve disperso y poco profesional. Parece que estuviera pensando en otra cosa; Mirando la pantallita desde la distancia que su presbicia le permite, más bien pareciera que está revisando la cámara, tratando de entender cómo funciona o de qué marca es. Cuando un fotógrafo digital está por sacarme una foto, en lugar de presentar mi mejor perfil y permanecer inmóvil durante varios minutos a su completa merced, más bien me dan ganas de trompearlo y gritarle "¡Dejá de mirar tu camarita, imbécil! ¡A Mí me vas a sacar la foto! ¡Mirame a Mí! ¡A Mí! ¡A Mí! ¡A Mí!!!"

(19 de mayo de 2004)

jueves, 7 de abril de 2011

¡ANTES DE PROTAGONIZAR UN “E” TRUE HOLLYWOOD STORY, APRÉNDANSE ESTA LISTA!

Este es el escalafón invertido del mundo de la actuación, o según como se mire, una guía de 50 pasos para la decadencia de una estrella de Hollywood:

1) Super estrella de megaproducciones hollywoodenses que gana más de veinte millones de dólares por película
2) Estrella ganadora del oscar con titulo de "Sir"
3) Estrella varias veces ganadora del Oscar
4) Estrella que gana más de un millón de dólares por película 5) Actor nominado varias veces al Oscar
6) Reconocido actor de teatro shakesperiano
7) Actor protagónico
8) Actor secundario
9) Actor que siempre hace de malo
10) Actor cómico que empieza a derrapar cuando se pone a hacer películas dramáticas para ganar un Oscar
11) Actor que sale siempre en las películas pero uno nunca sabe cómo se llama, que tiene cara medio rara
12) Protagonista de su propia comedia de media hora
13) Protagonista de su propia comedia de media hora filmada en video
14) Voz de largometraje de dibujos animados
15) Voz de "Los Simpsons" 16) Voz de dibujo animado de robots o aviones que hablan
17) Actor de serie de películas coprotagonizadas por un bebé que habla, o un perro o un chimpancé
18) Protagonista de películas para televisión sobre casos reales de madres que luchan por la tenencia de sus hijos o hombres que quedaron paralíticos y deben aprender a vencer sus miedos y limitaciones y empezar de nuevo
19) Actor recuperado como figura posmoderna en películas de Tarantino
20) Actor invitado en "El Crucero del Amor"
21) Ex–actor, ahora conductor de programas documentales sobre casos extraños o historia de los ferrocarriles
22) Invitado a programa de Mirtha Legrand donde ante la pregunta "¿Y por qué no estás en televisión?" responde con voz entre sarcástica y lacrimógena "Ah, no sé, me parece que se olvidaron de que existo!"
23) Actor recuperado como figura posmoderna por Adrián Suar
24) Ex – animador infantil exitoso o estrella de programa de Chespirito con Circo propio de gira por el interior o Latinoamérica
25) Actor dentro de muñeco de los Teletubbies
26) Actor dentro de muñeco de Plaza Sésamo
27) Actor dentro de muñeco de Barney el dinosaurio (Muy, muy lejos de los anteriores)
28) Actor de publicidad de compañía telefónica
29) Actor de publicidad de lotería o laxante
30) Voz de dibujo animado de publicidad de pañales o detergente
31) Actor de teatro "underground"
32) Contador de chistes de programa de Sofovich
33) Contador de chistes de la radio
34) Contador de chistes de despedidas de soltero
35) Animador de fiestas infantiles
36) Actor en cámara oculta de Tinelli expuesto a ser insultado o golpeado por la víctima
37) "Figurante" en el Colón
38) Actor porno
39) Voz de personaje de videojuego
40) Lúmpen interpretando falso caso real y presentando testimonio grotesco en talk show
41) Actor disfrazado de Batman en convención de historietas
42) Reidor en programa cómico
43) Payaso en Plaza Francia
44) Mimo en Plaza Francia
45) Estatua viviente en Plaza Francia
46) Estatua viviente en Plaza Constitución
47) Actor dentro de muñeco de los Teletubbies en trencito de la Alegría
48) Malabarista en el semáforo
49) Cómplice de estafador del juego de la mosqueta fingiendo ser un participante que logra ganar
50) Baby Etchecopar en "Contrafuego"

¡EXTENSIÓN DE “PALERMO HOLLYWOOD” A TODO EL TERRITORIO DE LA REPÚBLICA YA!

Se los ha utilizado hasta el hartazgo como tema de centenares de blandos artículos periodísticos destinados a turistas desprevenidos y semi-nuevos ricos ávidos de malgastar sus medianas ganancias; se los ha puesto como ejemplo a seguir para todo consumidor burgués que pretenda sin embargo no parecerlo; se los ha tenido para el cachetazo, parodiando despiadadamente sus pretensiones de simular una pequeña Europa, su esnobismo culinario-decorativo y su farándula “clase B”. Sin embargo, la subcultura de Palermo Hollywood y su fauna, los "yuppies del arte", pueden tener la llave para salir indemnes de la crisis energética que nos amenaza con sus promesas de cortes elécricos y deportación de nuestros productos congelados a freezers de parientes de otros barrios.

Mucho antes de que el actual gobierno lanzara su plan de premios y castigos, decenas de locales gastronómicos de la citada zona porteña atrapada entre un zoológico y un mercado de pulgas habían comenzado en silencio su propio plan de austeridad energética. Impulsada por el deseo de producir un ambiente intimista (y para volver borrosos los sobrecargados precios de sus menús), la iluminación a base de electricidad ha sido desde hace tiempo reemplazada por velones de distintos colores y tamaños. Si no fuera por la presunción (y es sólo eso, una presunción) de que deben contar con algún tipo de refrigeración moderna para la conservación de sus alimentos, hasta podría suponerse que no cuentan con instalación eléctrica alguna.

Por otra parte, tampoco es seguro suponer que luego de refaccionar el caserón abandonado que le ha tocado en suerte, el "dueño tipo" de local de Palermo Hollywood se haya molestado en llamar a Metrogas para pedir su correspondiente reconexión. Sea una tradicional parrilla, una pizzería dominada por un enorme horno de barro, o algún restaurante de comida mogola o inca cuya autenticidad requiera de leños de roble sobre una rejilla suspendida a dos metros del piso, el caso es que resulta complicado imaginar que el cocinero manipule una hornalla. Más bien lo imaginamos vestido con una túnica y encendiendo el fuego a través de un complicado ritual esotérico, o enfureciendo a los dioses de un pequeño volcán privado. Y si el fuego mismo de parrillas, hornos de barro o volcanes en miniatura no alcanza para calefaccionar el lugar, no es raro que cuenten con simpáticas salamandras de hierro adquiridas en el mencionado mercado de pulgas.

De todos modos estamos suponiendo que los alimentos que vamos a consumir requieren algún tipo de cocción: Allí están para desmentir esta suposición el omnipresente guacamole, la ensalada caprese, el tapeo de jamón serrano y queso de cabra, los arenques marinados y por supuesto el rey de la comida cruda: el sushi. Si todos clausuráramos ya mismo nuestras cocinas y el estado redistribuyera el ahorro resultante a toda la población bajo la célebre "supersopa" de Chiche Duhalde. Y tal vez Antonio de la Rúa sería convertido en una especie de santo popular.

¡Exijamos que se extienda el modus vivendi de Palermo Hollywood a todo el país! ¡Sólo los palermitanos están preparados para enseñarnos a vivir un estilo de vida cuasi-amish! ¿Agua corriente? ¿Para qué, si cada desborde del arroyo Maldonado acerca el agua a los vecinos con la eficacia de un elemental delivery boy? ¿Computadora? ¡La decoración retro y los mercados de pulgas son un yacimiento de donde recuperar las máquinas de escribir que creíamos desguazadas para siempre! ¡Ni hablar de sistemas sanitarios, cuando podemos recuperar para la sociedad esas bachas de hospital que algún genio creyó conveniente poner de moda bajo la forma de maceteros! ¡Y cada local de "diseño joven" (y los hay de a tres por cuadra), de ese que no le hace asco ni al telgopor ni a la hojalata ni a la gomaeva a la hora de construir desde un mueble a una bufanda, representa un stock invaluable de diversidad de material industrial! Cuando ahora paso delante de un negocio de pufs o un local de comida birmana, ya no veo oportunismo barato. Veo, camuflada bajo la forma de un falso pub irlandés con música tecno a la Cruz Roja que nos salvará de una catástrofe inminente.

P.D: El presente artículo no hubiera sido escrito sin el excelente aporte disparador de Christian A.:

“Hola, se me ocurrió consultarte sobre el tema de ahorro de energía propuesto por el Gobierno. ¿Te parece que una manera de economizar sería promover la idea de que los artistas graben sólo discos unplugged?”

(17 de mayo de 2004)

miércoles, 6 de abril de 2011

¡POR LA IMPLEMENTACIÓN IRRESTRICTA DE LA AUTO-SATISFACCIÓN SALARIAL YA!

Si no me equivoco, la suba del tope al sueldo de los funcionarios tiene su origen en el famoso sistema de "auto-evaluación", que de vez en cuando se intenta aplicar en el colegio secundario, por lo general elevando en forma milagrosa los promedios de los estudiantes.

Nadie puede estar en contra de un sistema que permite la propagación de la felicidad instantánea entre los trabajadores, pero sería deseable que se generalizara. Yo no tendría problema en triplicarme o cuadriplicarme el sueldo, y por supuesto que merecidamente. Como contrapartida, puedo comprometerme a que la calidad de mi trabajo se vería incrementada visiblemente.

Fíjense bien que no escatimo nada: no estoy hablando del tiempo invertido, ni del rendimiento económico, ni la dedicación, sino de una característica tan crucial, medular y poco mensurable (como todas las cosas esenciales) como la CA-LI-DAD.

Algunos podrán objetar que si nos auto-indexáramos el sueldo a nuestro gusto, todos terminaríamos cobrando fortunas y entonces se produciría un desabastecimiento de artículos suntuarios, provocando caos y escenas desagradables en lugares tan poco preparados para el caos como concesionarias de Mercedes Benz y locales de degustación de vinos de colección. Sin embargo, esto no es necesariamente así: Si mal no recuerdo, cuando me tocó auto-evaluarme, en un rasgo que me pareció bastante ingenioso, no me puse diez sino ocho, para que resultara más creíble o, mejor aún, pasara desapercibido. Del mismo modo, muchas personas dotadas de la virtud de la humildad (o de cola de paja, esa hermana con antecedentes psiquiátricos de la humildad), elevarían su sueldo hasta un nivel razonable, teniendo en cuenta además los posibles comentarios sarcásticos de sus compañeros de trabajo, tales como "ah, se ve que tenés un concepto bastante alto de tu trabajo" o "epa, se agrandó Chacarita".

Sería, además, la consecuencia lógica de la tendencia en las empresas más modernas, donde cada uno maneja sus horarios con cierta libertad, se viste como quiere, decora su computadora personal con los muñequitos infantiloides que más le gustan, confecciona los versos obscenos con los nombres de sus jefes que le da la gana (aunque esto último siempre en el ámbito de lo privado) y revisa a su gusto las carteras y los bolsillos de los demás en busca de credenciales de la SIDE cuando han salido por unos segundos de la oficina. ¡El paso lógico es la libertad de elección salarial, donde cada uno elija el sueldo que necesite! ¡Donde cada uno elija si desea cobrar a través de cheques, depósitos bancarios, maletines llenos de billetes pequeÑos y sin marcar o bolsitas de pana lila con tres mejicanos de oro! ¡Donde elijamos cobrar del 1 al 5 de cada mes o todo junto, a principio de aÑño, para poder administrarme mejor!

Nuestros gobernantes están dando el ejemplo. Imitémosles y tomemos las riendas de nuestro destino.

P.D: Creo que lo más torpe del caso fue elevar el tope exactamente al doble. “El doble” tiene una connotación cabalística y hasta mágica que llama demasiado la atención. Si hubieran dicho, por ejemplo, que los sueldos se elevaban un 97 % (o incluso un 123 %), probablemente la cosa hasta habría pasado desapercibida.

(11 de mayo de 2004)

¡A MÍ LA COLA DEL SUPERMERCADO NO ME VA A ARRUINAR EL FIN DE SEMANA!

Quienes, como yo, busquen la sabiduría no en las obras de los grandes pensadores de la Humanidad (son muy largas) sino en los títulos de películas (sintéticos y estimulantes), no la buscarán en "El amor es una mujer gorda" o "Retroceder nunca rendirse jamás 2", sino en "Gracias a Dios es viernes". Este título resume todas las angustias y todas las esperanzas del hombre moderno en apenas… Esperen un momento… Ya está… En apenas 21 caracteres.

¡Sí! El fin de semana asoma su alegre y viciosa nariz prometiéndonos un mundo de paraísos artificiales y placeres sin nombre. Pocas invenciones humanas han aportado tanta alegría como esta inmaculada institución.

Desgraciadamente, antes de lanzarnos a la risa franca y la degeneración recreativa, debemos pasar por el ritual que nos recuerda nuestro miserable paso por este mundo: Ir al supermercado. Allí se despiertan los peores instintos de nuestra naturaleza, como el consumo, la indecisión, la avaricia, el aburrimiento, la cólera, la prisa y el dolor de cabeza. Nuestros hijos se impacientan y logran sacarnos de quicio, nuestros ahorros se volatilizan y no sé si lo han notado pero la gente allí parece más fea, desde el punto de vista estrictamente estético. Ignoro por qué, pero es así.

Y dentro de este infierno existe un infierno particularmente más monstruoso y concentrado: La cola para pagar. No he visto rostros felices, ni siquiera humanos, durante el desarrollo de esta actividad. La espera es eterna. La ansiedad por salir de allí es insoportable. El exceso de bolsas que pretenden endilgarnos las cajeras -siguiendo las instrucciones de vaya a saber qué mafia de las bolsas- pervierte el pensamiento civilizado, llegando al absurdo de colocar un producto por receptáculo, y destruyendo así el concepto mismo de "bolsa".

Por suerte la imaginación humana, todopoderosa arma contra el infortunio, nos dota de un sinfín de juegos mentales (a decir verdad, como tres o cuatro) que nos permiten pasar por este Vía Crucis con la menor cantidad de bajas en nuestra alma:

1) El Crítico de Adquisiciones Ajenas: Criticar, en la forma más despiadada y brutal posible, el contenido de los changuitos ajenos. Si el contenido es exiguo, reirnos de su supuesta miseria y ponderar en qué pena que no exista una "caja rápida" para menos de tres productos. Si es excesivo, sentirnos indignados por la avidez del portador, comparando la carga del carro con el aperitivo de un ogro gigantesco, obeso e insaciable. Si es medio o correcto, criticar sus opciones de productos, tomando como excusa el exceso de azúcar, de hidratos de carbono o el color de su packaging. Si alguno de ustedes, además, es capaz de hacerlo en voz alta y arrogante, ("¡Ah, pero ahora se explica por qué está tan deteriorada, señora!") ganará mi admiración ilimitada.

2) El Comprador Neurótico Obsesivo: Ir trasladando del changuito a la cinta transportadora de la caja estableciendo un orden estricto y ligeramente arbitrario: en la fila de adelante, los congelados; luego, productos de limpieza; a continuación, verduras; etcétera. Colocar los productos simétricamente, en filas de a números impares y en el caso de que sean apilables, apilarlos hasta límites arriesgados, a ver si el improvisado "Jenga" de leche larga vida se banca el arranque de la cinta transportadora. Si algún empleado pretende ayudarnos para apurar el trámite y desordena nuestros productos, chillar como un cerdo y exigir que se nos permita empezar de nuevo.

3) El Territorio Flexible: En un momento de distracción, mover el separador de compra de supermercado a los límites interiores de nuestra compra, y obligar al de adelante a comprar un producto carísimo. Por ejemplo, un neumático. O un DVD. También podemos invertir el juego, apoderándonos de un producto ajeno, y despojando al desprevenido de su ración semanal de papel higiénico.

4) El Museo de la Decisión Final: Entretenernos analizando los productos que la gente abandona en la góndola junto a la caja. Dejar volar la imaginación. Reflexionar en qué dramas personales, qué infinita cantidad de historias de miseria, frivolidad o problemas de pareja se esconden tras ese jarrito decorado con una vaca, esa caja de cereales azucarados, ese desodorante de fragancia "deportiva", que nos observan abandonados, huérfanos y tristes antes de largarnos de allí.

5) El Comprador Loco: Cargar el changuito con objetos que hagan pensar a los demás que estamos desequilibrados. Por ejemplo, doscientas latas de arvejas y un plumero. O cuerdas, cuchillos de carnicero y cloroformo (aunque no estoy seguro de que se venda cloroformo en los supermercados) O treinta huesos de goma para perros, treinta gaseosas y treinta velas aromáticas. La compra debe ser abundante. Una vez en la caja, después de diez minutos descargando los productos, gritar "¡Me falta el queso blanco! ¡Ya vengo!", irnos corriendo y luego huir del establecimiento. Nuestro trámite se habrá vuelto sin sentido, pero tendremos largas horas de esparcimiento contando la anécdota y pensando en la cara de los pobres clientes que estaban atrás nuestro.

Todas estas diversiones son gratuitas y divertidas. Algunas, claro, nos ganarán enemigos a muerte. Pero dicen que no se mide el valor de un hombre por sus amigos sino por sus enemigos (No estoy seguro de qué estaba pensando el que inventó esta frase, pero me parece una forma increíblemente fácil de incrementar el valor personal).

(14 de mayo de 2004)